IZAMAL.— Luego que el pasado domingo la gente abarrotó los comercios, dulcerías y panaderías para las compras de la cena de fin de año, el Pueblo Mágico despertó ayer muy tarde, las calles lucían vacías, los comercios cerrados, solo unos cuantos puestos del local del mercado municipal abrieron en la sección de carnes, y un par de abastecedores.
La fiesta de fin de año también tuvo repercusiones en el turismo, a diferencia de días anteriores en el que la gran mayoría eran turistas nacionales y de extranjeros, la mañana de ayer se observó a pocos paseantes hasta el medio día, que fue cuando unos cuantos aparecieron, los puestos de artesanos lucieron sin la presencia de los connacionales.
Las calles tuvieron poca afluencia de vehículos motorizados, sólo unos cuantos habitantes circulaban en bicicleta o a pie, la circulación de los vehículos fue tomando forma luego del medio día, cuando algunos salieron a pasear para ir a la casa de algún familiar para el tradicional recalentado, otros buscaron en el mercado la tradicional pancita “para bajar la cruda” de la fiesta.
El Año Viejo
Para algunos fue la oportunidad de quemar al tradicional muñeco de Año Nuevo, en la comisaría de Sitilpech, en un tramo de cuatro cuadras se observó a las puertas de las viviendas al menos media docena de muñecos con alguna característica en particular, lo que importaba era quemar lo viejo para recibir al Año Nuevo con mucha alegría.— J.C.P.K.
