PETO.— Según el cronista Arturo Rodríguez Sabido, los juegos mecánicos son de los principales atractivos de la feria que se realiza en honor a la Virgen de la Estrella.
“Hace 85 años, cuando las vías de acceso eran escasas, los juegos mecánicos llegaban en ferrocarril a esta población. Los niños y jóvenes esperaban con ansias la llegada de estos juegos que en un principio eran de madera”, señaló el cronista Rodríguez Sabido.
Explicó que atracciones Acapulco, es una de las empresas más antiguas en llegar a la villa y por generaciones la familia Ordoñez participa en la feria.
“Recuerdo que la rueda de la fortuna y los carruseles eran de madera y se traían en ferrocarril porque era el único medio de transporte en aquella época, además de que había escasez de caminos de acceso”.
“Los juegos eran la ilusión de todo niño porque no habían otros atractivos similares y solo llegaban para la feria del municipio”, expresó Arturo Rodríguez.
“En aquella época los juegos llegaban a la villa a mediados de diciembre, coincidía con el inicio de vacaciones y eso propiciaba mayor emoción entre los menores de edad”.
“Hace 50 años costaba 20 centavos subirse a los juegos y era una locura porque había largas filas de niños esperando su turno, sobre todo, porque la primera vuelta era gratis”.
Arturo Rodríguez señaló que tener un boleto para subirse a los juegos era lo máximo en esa época.
Añadió que la orquesta de Arturo González amenizó por más de 60 años las vaquerías de esta comunidad al inicio de la feria y muchos jaraneros llegaban a disfrutar de esas veladas.
El cronista informó que con el paso de los años desaparecieron algunas costumbres de la feria.
“Eso cambió cuando la sede de la feria dejó de ser el centro de la población”.
“Los bailes del 31 de diciembre eran un momento especial para los habitantes porque se reunían en el Centro a convivir con sus familias, amigos y conocidos.
“El ambiente era muy diferente al de ahora y hasta hace 20 años eso todavía se daba, lo que era un toque especial a la feria porque se vivía realmente una feria del pueblo”.
“Esas épocas eran inolvidables y ojalá que algún día se retome esa tradición, incluso de analizar la posibilidad de regresar la feria al centro de la población”.
“Muchas familias añoran ver de nuevo esa fiesta tradicional, donde todo se hacía en ambiente familiar”, puntualizó Arturo Rodríguez.— MIGUEL Á. MOO GÓNGORA
