Adolescentes y jóvenes de Hunucmá, Izamal y Motul revelan que desde niños comenzaron a fumar tabaco, afirman saber del peligro de enfermedades y muerte que conlleva ese hábito y reconocen que aunque intentaron dejarlo, no lo lograron.
“No creo que me mate pronto”, expresa uno.
Ayer se cumplieron 54 años de que, el 11 de enero de 1964, el gobierno de Estados Unidos advirtió por primera vez que fumar es perjudicial para la salud, al presentar públicamente el “Informe sobre salud y tabaco”, de 387 páginas y basado en 7,000 investigaciones.
Con motivo de la efeméride, el Diario entrevistó a fumadores que aceptaron contestar preguntas como ¿por qué le gusta fumar?, ¿qué opina de las publicacio-nes científicas que asocian el consumo de tabaco con enfermedades y muerte?, ¿alguna vez ya intentó dejar de fumar? y ¿a qué atribuye que sea difícil dejar ese hábito?
—Empecé a fumar hace seis años, cuando tenía 10 años de edad —revela una menor de Hunucmá, quien estudia el bachillerato y pidió no publicar su nombre.
—Empecé a fumar empujados por mis amigos y ahora ya lo considero un vicio, pues si no fumo me da mucha ansiedad —agrega.
Cinco o seis al día
—Fumo entre cinco y seis cigarros diarios —precisa.
—Sé cuáles son las consecuencias de fumar cigarros, pues he tenido el cuidado de investigar y documentarme sobre las consecuencias —indica.
—La verdad es que sí me
preocupa hacia donde me está conduciendo esta adicción e, incluso, no me gusta que otras personas caigan en el vicio del cigarro.
—En mi caso ya intenté dejar de fumar; sin embargo, por la influencia de mis compañeros, volví a caer.
Durante la plática, la adolescente dice que el consumo de cigarro es común entre muchos estudiantes.
De hecho, al momento de solicitarle la entrevista, ella estaba con unas compañeras compartiendo un cigarro, que el grupo ocultó de inmediato al ver al reportero.
Owaldo N., de 17 años de edad y también estudiante de bachillerato, dice que fuma desde hace tres años.
—Fumo porque siento que me da tranquilidad —expresa el adolescente, quien igual es vecino de Hunucmá.
—Sí estoy consciente de las consecuencias, pero espero que no me dé muy pronto alguna de las enfermedades que ocasiona.
—Ya intenté dejar de fumar, pero solo lo conseguí por unos seis meses y ya luego, entre otras cosas por la llegada de la temporada de frío, volví nuevamente a los cigarros —relata.
—Realmente es algo difícil dejar el cigarro —admite—, pues se convierte en una especie de rutina.
Edwin R., de 17 años de edad y también vecino de Hunucmá, narra que empezó a fumar cigarros para superar el estrés que le ocasionaban sus estudios y también el cumplir con sus compromisos deportivos.
—Sí estoy enterado de las enfermedades que ocasiona fumar; sin embargo, no le doy tanta importancia.
Indica que no es fácil dejar de fumar, pues “se vuelve una especie de adicción”.
—Logré dejar de fumar, pero solo dos meses, ya que por el estrés caí nuevamente, sobre todo porque siento que me calma —coincide.
Venta prohibida
En México, la Ley General para el Control de Tabaco en México prohíbe “comerciar, vender, distribuir o suministrar cigarrillos por unidad o en empaques que contengan menos de catorce o más de veinticinco unidades…”, con miras a prevenir que más niños, adolescentes y jóvenes entren en contacto con el cigarro y se conviertan en adictos al mismo.
Sin embargo, en la ciudad de Izamal se vende a cinco pesos la pieza de cigarro, de diferentes marcas, de acuerdo con datos recabados.
En un recorrido en el Centro se observó a jóvenes e incluso menores de edad fumando cigarros.
—No es que nos guste mucho, más bien se hace porque es una forma de pasar de adolescente a joven, es para mí algo natural —afirma Fernando C., alumno de tercer semestre de bachillerato.
—Sobre las investigaciones y publicaciones, sabemos que (fumar) es dañino, pero yo solo fumo de vez en cuando, no siempre. No creo que me mate pronto.
—Como no soy fumador empedernido no he pensado dejarlo, fumo cuando hay tiempo, es un hábito en los chavos fumar —subraya.
Juan Humberto G., quien estudia en la ciudad de Mérida, expresa que “los fines de semana es cuando fumo de más porque salgo con los amigos”.
—Además, creo es normal; como chavo joven hay que hacerlo para demostrar que podemos fumar.
—Sé que es dañino (fumar), pero como he dicho: de algo vamos a morir.
—Solo he dejado de fumar por semanas y luego fumo de nuevo. Es adictivo.
—De manera ocasional fumo, es el habito que los jóvenes, en su mayoría, hacen cuando van a las fiestas —considera el izamaleño.
“No me llega la hora”
—Desde joven fumo; ya tengo unos 35 años fumando, hasta ahora sigo vivo; (fumar) es malo pero aún no me llega la hora de morir —señala el también izamaleño José Fabián Ch.
—Nunca he dejado o intentado dejar de fumar; es parte ya de la vida y de mi personalidad —afirma.
—Yo fumo desde joven porque así espantaba a las culebras y moscos en el monte —contrasta—; ahora los muchachos fuman por gusto.
En el sondeo en Izamal igual se averiguó que hay menores que fuman desde los 12 años de edad, algunos comenzaron ese hábito en la escuela primaria, y que grupos de cuatro niños suelen reunirse a fumar uno o dos cigarros entre ellos.
En Motul, Miguel J. M., de 16 años de edad, dice que le gusta fumar para integrarse al círculo de sus amistades, de no hacerlo sería la burla de ellos y para ser aceptado fuma, aunque luego tenga que buscar cómo quitarse el olor a tabaco para evitar el regaño en su casa.
El joven agrega que no le ha “nacido la idea de dejar de fumar, porque no me ha ha causado algún problema de salud o familiar”.
Jesús P. S., de 19 años de edad, señala que fumar es su “fuente de relajación” cuando se siente estresado, y por eso fuma cuando tiene la oportunidad y el espacio se lo permite.
Afirma que pese a que los medios de comunicación y la propia cajetilla trae la información de que el cigarro es nocivo para la salud, no se hace caso porque “ya se tiene como un vicio” el fumar.
—La verdad, cuando se fuman varios cigarros en el día y en la noche, al día siguiente se tiene una mala sensación en la garganta y la boca que, en verdad, dan ganas de dejar este vicio, cosa que he hecho por unas semanas, pero luego vuelvo caer en la tentación —narra el joven.
“Muchas lo hacen”
Nayely B. G., de 26 años de edad, expresa que fuma porque le gusta, la desestresa y la relaja, “además ya son muchas mujeres que también lo hacen, es como una moda más en nosotras”.
—A pesar de que se dicen las sustancias nocivas que tiene, fumo porque pienso que en esta vida de algo nos tenemos que morir.
—Aunque digan que el tabaquismo es una enfermedad, lo considero como un mal social; termina siendo lo primero al afectar la salud.
—Me he propuesto dejar de fumar, pero es tan difícil por las ansias y la sensación que te provoca: una desesperación rara de no tener el cigarro en la mano, aunque no se vea bien que una mujer fume —abunda.— José W. Cob Chay/ José Candelario Pech Ku/ Mauricio Can Tec
La verdad, cuando se fuman varios cigarros en el día y en la noche, al día siguiente se tiene una mala sensación en la garganta y la boca que, en verdad, dan ganas de dejar este vicio, cosa que he hecho por unas semanas, pero luego vuelvo a caer en la tentación —Jesús P. S., de 19 años
