El colectivo Múuch’ Xíimbal se constituyó en la Asamblea de Defensores del Territorio Maya

PETO.— En días pasados el colectivo Múuch’ Xíimbal se constituyó en la Asamblea de Defensores del Territorio Maya, con la finalidad de crear estrategias para defender el territorio y la vida de los pueblos mayas, ante la amenaza que hay por la implementación de megaproyectos que se pretenden realizar en el Estado.

Se informó que la finalidad del colectivo es crear espacios de intercambio, análisis y organización, sobre todo de creación de estrategias de lucha para la defensa del territorio.

Los dirigentes del colectivo señalaron que no están en contra de las energías renovables, sino en desacuerdo con la forma en que se quieren instalar: “Por medio de engaño, la mentira y el despojo del territorio, e ignorando las leyes”.

Encuentro

El colectivo se reunió en Mérida en días pasados donde se constituyó con la participación de personas de más de 30 comunidades de diferentes partes de la Península.

El grupo exige que la implementación de los megaproyectos sea apegada a los derechos de los pueblos originarios, que los habitantes estén bien informados y cuenten con asesores de su elección, sobre todo que sus propuestas sean tomadas en cuenta en torno a los proyectos y no resulten afectados. Asimismo, aclararon que no buscan negociar los precios de la tierra, sino el respeto de sus derechos, “porque la tierra no se vende, ni se renta”, porque de ella viven, además de que “es herencia de sus antepasados y el futuro de sus hijos”.

En dicho encuentro los participantes señalaron que en menos de cuatro años el territorio yucateco se ha convertido en un gran punto de atracción para los megaproyectos que generan energía eólica y solar, y confirmaron que hay 18 en marcha, lo cual les causa preocupación porque amenazan zonas de alta biodiversidad.

Indicaron que actualmente las empresas incurren a innumerables irregularidades durante la adjudicación de proyectos para la explotación de energías renovables, pues no se realizan consultas previas, ni se hacen los estudios de impacto social.— Miguel Á Moo Góngora