TIZIMÍN.— La vida para la familia Euán Dzul cambió por completo: ahora no solo tienen un cuarto digno para vivir, sino que comenzarán un pequeño negocio familiar en su propia casa.
La historia de Flor Dzul Chab, vecina de la colonia Santa Rosa de Lima, se publicó en el Diario en marzo del 2017, tocando los corazones de Steve y Molly Saunders, una pareja de estadounidenses que estaba de viaje por Yucatán.
Tras ver el artículo, los estadounidenses decidieron visitar y constatar las condiciones vulnerables en las que vivían los integrantes de la familia. Ambos se percataron que Flor Dzul, con su esposo Antonio Euán Sulub, vivía en una pieza de madera y cartón, mientras que en otra pieza estaba su hija, Antonia Euán, quien es madre soltera de Julio y Karen, de 4 y 14 años de edad, respectivamente.
Se conmovieron en ver la crítica situación de los integrantes de la familia y decidieron ayudar llevando su caso a Estados Unidos, noticia que se viralizó en las redes sociales, con amigos, jóvenes estudiantes y personas altruistas.
La pareja comenzó a enviar, a través de una cuenta bancaria, recursos para que poco a poco Antonia Euán realice su vivienda.
Antes de concluir el año, la familia estrenó un cuarto amplio con baño incluido, además que cambiaron las láminas de cartón de una de las piezas que estaban dañadas y donde dormían.
La felicidad se complementó para la familia, pues anteayer martes los visitó la pareja de estadounidenses, quienes llegaron acompañados de Martha Peña y Thomas Hoffman, quienes se mostraron emocionados con ver los sueños cumplidos de Antonia Euán y sus padres.
Incluso juntos salieron de compras para que Antonia Euán comience su negocio de comida. Le compraron una estufa industrial, un tanque de gas y demás utensilios para iniciar el negocio familiar en su propia casa.
Flor Dzul mostró agradecimiento y se comprometió a salir delante por su cuenta luego del apoyo, incluso dijo que su nieta Karen está entusiasmada con el estudio y sueña con ser abogada.
Señaló que la niña se levanta desde las 5 de la mañana para alistarse y poder ir a la escuela, y trata de sacar buenas notas, pues su propósito es sacar adelante a su familia a través de su profesión. Sin embargo, la abuelita dijo que a veces no hay ni para comer y por ratos piensan que la joven deje los estudios, pues a diario gasta $40 en ir a la escuela, más los trabajos que le dejan.
Los estadounidenses se tomaron fotos con la familia y se comprometieron a seguir en contacto con ellos.— WENDY Aracelly UCÁN CHAN
