Progreso recibe a “springbreakers” de otro crucero
PROGRESO.— Un paisaje juvenil se observó ayer miércoles en la playa del malecón, con la invasión de numerosos “springbreakers” del “Carnival Fantasy”, que llegó directo de Mobile, Alabama, con 2,496 pasajeros, en su mayoría jóvenes.
Ayer fue un día de dos cruceros porque también arribó el “Albatros” con 612 pasajeros europeos y procedente de Cienfuegos, Cuba. Atracó a las 6:22 a.m. y zarpó a las 11 p.m.
La mayoría de esos europeos son adultos, pocos se quedaron en el puerto y, según artesanos y vendedores, gastaron poco; algunos compraron hamacas y playeras en el tianguis artesanal.
Al igual que el martes, cuando a bordo del “Canival Triumph” llegaron los primeros “springbreakers” de este año al puerto, ayer la invasión de jóvenes estadounidenses fue notoria en la playa del malecón y los bares de la calle 80 entre 21 y 23.
Ayer además reaparecieron los grupos de jóvenes que jugaron vóleibol en la playa concesionada a un restaurante del poniente del malecón. Al menos unos 100 jóvenes jugaron y, además, participaron en juegos cuyo premio fueron tragos de tequila y cerveza.
Otros grupos de jóvenes, con vasos de bebidas en la mano, se metieron al mar para bañarse.
Otros ocuparon palapas y camastros y consumieron cervezas que compraron en los restaurantes.
Los jóvenes bailaron “La bamba” que les cantaron trovadores, quienes recibieron billetes de cinco, 10 y hasta 20 dólares (95.5, 191 y 382 pesos, respectivamente) como propina. Para la 1:30 de la tarde, a muchos jóvenes se les notaban los efectos de las cervezas y tequila consumidos en la playa del malecón.
Poco después de las 2 de la tarde retornaron a la terminal remota porque el “Fantasy” zarpó a las 4 p.m.
También llegaron pasajeros adultos y grupos de familias, papás con hijos menores de edad, que permanecieron en el malecón y recorrieron el tianguis artesanal, donde hicieron compras.
En la jornada turística, el mar estuvo “picado”.
A las 13 horas se intensificaron los vientos y ello obligó a las masajistas a retirar sus módulos de la playa.— Gabino Tzec Valle
