Un canadiense que paseaba en su bici dijo que era su hijo
PROGRESO.— Un niño residente canadiense salió ayer de su casa, caminó por la playa y se perdió, llegó al malecón y al verse solo comenzó a llorar, unas masajistas que laboran en el módulo de Marina Luna lo vieron y lo auxiliaron.
Las masajistas, explicó Marina Luna, no permitieron que el niño, quien solamente habla inglés y dijo llamarse Mateo, se retirara de la playa, le dijeron que reportarían su caso para encontrar a sus papás.
Los hechos ocurrieron cuando el menor, de unos cinco 5 de edad, llegó como a las 8:30 de la mañana a la playa, se había extraviado tras salir de la casa que rentan en la calle 23 con 45, al oriente del malecón, no sabía dónde se encontraba.
Las masajistas lo consolaron y pidieron ayuda a unos agentes de la Policía Municipal pero los uniformados “no le dieron importancia”, al poco rato cuando pasó una patrulla de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) se lo reportaron y enseguida se encargaron de atender la situación.
En ese momento pasaba en la avenida del malecón un canadiense que paseaba en su bicicleta, una masajista le preguntó si conocía a un niño llamado Mateo, a lo que el extranjero contestó que tenía un hijo con ese nombre.
El niño fue entregado a su papá, quien dijo que no estaba enterado que había salido de su casa, los uniformados tomaron datos del canadiense y tras confirmar que era el papá los dejaron marcharse.— G.T.V.
