Estrellas de mar, lo que más le gusta a la gente
PROGRESO.— “Yo hago artesanías, tenemos como unas 50 curiosidades y figuras de barcos, pollos, borrachitos; por ejemplo, esto es concha nácar, se le pone alfileres, se suelda, se barrena y es un barco de concha nácar”, dice mostrando la artesanía Jorge Antonio Cámara Díaz, propietario de Mundo Marino, en la calle 80, a tres esquinas del malecón.
—A la gente lo que más le gusta son las estrellas de mar y los caracoles —afirma.
Asegura que tener estrellas de mar no es ni de buena ni de mala suerte.
—Mi padre decía: “Diosito hizo todo en la naturaleza, todo lo del mar se come. Todo está en la mente, si uno dice: ‘Me va ir mal’, te va mal”.
—Yo siempre he tenido conchas acá, y no te voy a decir que te vuelves rico, pero se come de ello.
—Antes, en diciembre las excursiones de “huachitos” venían y compraban desde $5,000 y hasta $10,000 —rememora el progreseño.
—Ahora —contrasta—, con la carestía, los gasolinazos y el IVA ya no vendemos tanto, pero sale algo.
Asegura que él y su padre, Luis Alfonso Cámara Sánchez, son los iniciadores de las artesanías de mar en Progreso, pero mucha gente ya les copió el trabajo y en el malecón ponen muchas mesitas donde venden copias de sus diseños y productos.
Relata que su padre fue un amante de las cosas del mar, aprendió a trabajar las conchas y la cáscara de caracol, es decir, la caracola, y abrió Mundo Marino.
—Mi papá compraba el caracol y las conchas, se ponía a clasificarlas, sacaba lotes de conchas y llegó a tener este surtido que vemos ahora; de ahí empezó a hacer estas curiosidades con las conchas y al enterarnos que en Veracruz así se vendían, nos animamos a producirlas.
—Antes de Mundo Marino, mi papá tuvo un restaurante bar (hasta 1988) y hacía lamparitas artesanales de caracol.
—Tenía su local entre el muelle chico y el muelle grande antes de que venga el ciclón ‘Gilberto’ (en 1988), que lo tumbó; tenía una concesión —detalla—. Desde muy chavo empecé a trabajar con él arreglando pescado, sacaba y metía las mesas, limpiaba, rastrillaba la playa, porque a veces se les caían huesos a las familias y para que no se pinchen era lo primero que rastrillaba.
Hoy Mundo Marino atrae miradas con las estrellas de mar, mandíbulas de tiburón, caballitos de mar, redes, collares y pulsos de caracolas, corales y dientes de escualo.
Cámara Díaz asegura que el turista nacional es el que compra más estas artesanías, sobre todo en julio y agosto, en diciembre y en Semana Santa.
—Compran lo típico: conchas, aretes de abulón, alpaca, un diente de tiburón, pulso de conchitas, pulsera de coral negro —precisa.
Las estrellas chicas de mar valen $10, hay de $30 o $40; unas fauces chicas de tiburón cuestan $40 y las grandes, hasta $100.
Narra que hace unos años unos alemanes le pidieron prestado su local como escenografía y le pidieron cubrir lo que no les gustó.
—Era para que modelaran ropa para promoverla. Las mujeres modelaron algunas guayaberas y los hombres tomaron fotos y vídeo —dice.— LUIS IVÁN ALPUCHE ESCALANTE
