Los familiares de las niñas abandonadas ya cultivan un pequeño huerto en Valladolid para autoconsumo

Mejor salud a más de un mes de estar en albergue

VALLADOLID.— “Veniste Silvia”, expresó una de las cuatro niñas que fueron llevadas a una casa-hogar en la ciudad de Mérida. Luego se abrazaron y lloraron juntas, expresó Silvia Dzib Tun, una de las benefactoras de las menores que fueron abandonadas por su madre desde hace varios meses y que ahora gozan de buena salud y están en buenas condiciones teniendo una vida más digna, incluso ya van a la escuela.

Se averiguó que solo falta cubrir algunos trámites para que estén listas para ser adoptadas, pero quien quiera hacerlo tendrá que adoptar a las cuatro porque las reglas de la casa-hogar no permiten que sean separadas.

Silvia Dzib Tun y Miguel Pat Xuluc, quienes en todo momento se preocuparon por las niñas cuando se dio a conocer el caso del abandono, manifestaron que el viernes viajaron a la capital del Estado a visitar a las pequeñas, luego de más de un mes que fueron llevadas, a promoción de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia (Prodemefa).

María Herminia, María del Carmen, María Inés y María Valentina Cobá Santos, tras ser abandonadas por su madre hace varios meses, se quedaron a vivir con sus tíos Venancio Canché Tec y María de Jesús Cobá Caamal, en extrema pobreza, y cuando fue descubierto el caso, fue motivo de diversos apoyos de la sociedad.

En ese entonces les llevaron despensas, les mejoraron su casa, incluso les habilitaron un baño, pero luego las pequeñas fueron llevadas a una Casa-Hogar en la ciudad de Mérida para que reciban mejor atención.

Las pequeñas se encuentran en la Casa-Hogar “Amor y Vida”, ubicado en Pensiones, en la ciudad de Mérida, hasta donde viajaron sus benefactores, de tal modo que al encontrarse tuvieron sentimientos de emoción y lloraron juntas.

Silvia Dzib Tun, expresó sentirse contenta porque las vio bien, llenas de salud, cambiadas, incluso ya visten y comen bien, ya van a la escuela, dos de ellas en la primaria y dos en el kínder, por lo tanto no hay por qué preocuparse por ellas.

En un principio pidieron regresar a Valladolid porque extrañan su casa, pero se les explicó que donde están es lo mejor para ellas y lo entendieron; incluso tienen días para salir a pasear en el parque, ver tele, leer, jugar, y todo lo que ellas quieran.

Las niñas están en el lugar en calidad de abandono, por lo que solo es cuestión de cubrir algunos trámites de ley, para que estén disponibles a ser adoptadas, pero quien quiera obtener su custodia legal tendrá que ser por las cuatro, pues por las normas de la casa-hogar no se podrá hacer una por una para separarlas.

Mientras tanto, sus tíos Venancio Canché Tec y María de Jesús Cobá Caamal, también han mejorado su forma de vida, la casa ya luce limpia, arreglada, incluso en su patio están fomentando un huerto familiar donde ya sembraron cilantro y rábano, entre otras cosas.

Además ya cuentan con su credencial el INE, por lo que solo están esperando que puedan ser incluidos en los programas oficiales de 65 y Más y Prospera.

Los hijos de éstos, María Luisa Canché y Jaime Alfonso Canché Coba, empezarán acudir a la escuela a partir del próximo ciclo escolar; ahora están recibiendo asesorías particulares de una profesora que les apoya los fines de semana.— Juan Antonio Osorio

Menores

Las niñas abandonadas en Valladolid motivaron la solidaridad de muchos.

En Pensiones

Las menores abandonadas por su madre desde hace varios meses permanecen en una casa hogar de la colonia Pensiones de Mérida.

Comida y escuela

Ya visten y comen bien, ya van a la escuela, dos de ellas en la primaria y dos en el kínder, por lo tanto no hay por qué preocuparse por ellas, dijo una benefactora.

Parientes

Sus tíos en Valladolid ya tienen credencial el INE, por lo que solo están esperando que puedan ser incluidos en los programas oficiales de 65 y Más y Prospera.

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