El párroco de San Servacio solicita ayuda a la Policía
VALLADOLID.— El presbítero Armín Rivero Castillo, párroco de San Servacio, solicitó apoyo de la Policía Municipal para expulsar del interior del atrio de la parroquia a los vendedores ambulantes que desde hace tiempo ocupan el lugar.
El párroco comentó que incluso tenían los espacios “como si fueran su concesión” y se molestaban cuando alguien ocupaba el sitio.
Como publicamos, el atrio de San Servacio se había convertido en un mercado ambulante: en ese lugar se venden prendas de bordados, hechas por mujeres campesinas que llegan de comisarías cercanas, así como juguetes tradicionales como baleros, trompos y pirinola, tirahules, elaborados con madera, incluso hasta paletas y uno que otro limosnero.
Los acosan
Los ambulantes acosan a los turistas que acuden al templo a conocerlo y tomarse fotografías, lo cual según Juan Correa Novelo, colaborador de la parroquia, “da mala imagen al centro de la ciudad”, sobre todo por ser un Pueblo Mágico.
De acuerdo con versiones de la Policía, ayer por la mañana se recibió la solicitud de apoyo del párroco Armín Rivero, quien pidió que acudiera la fuerza pública a impedir que los ambulantes estén en el interior del atrio de la parroquia, por lo que de inmediato se trasladaron al lugar agentes para cumplir con la solicitud.
En el operativo, que se llevó al cabo en calma, se contó con el apoyo de inspectores y del jefe del departamento de Espacios Públicos, Jesús Antonio Cocom Castillo, quienes se encargaron de explicarles a los ambulantes el motivo de la medida.
Los vendedores argumentaron que tenían permiso del sacerdote pero no pudieron acreditar nada con documentos, por lo que se les pidió abandonar el lugar.
Faustina Batún Ku, quien vende prendas bordadas, dijo que es del municipio de Tekom y que si no quieren que sean ambulantes les otorguen espacios donde puedan ofrecer sus productos, o en su defecto que los apoyen a través de programas oficiales.
Sugirió que se cree un plan para que sus productos se los compren y los lleven a comercializar a otra parte y así dejar de estar en el centro de la ciudad para vender, incluso dijo que pueden pagar sus permisos para seguir vendiendo.
Se le explicó que la venta ambulante es irregular y pone en desventaja a los negocios que están instalados conforme a la ley.
Lorenza Camal Che, quien vende bolsitas de cacahuates, comentó que ahora quién le dará su dinero y entonces en lugar de trabajar “saldrá a pedir limosna”.
La mujer levantó la mano y dijo “caridad, caridad”, por lo que Cocom Castillo le dio algunas monedas.
Emanuel Carvajal Rico, director general de Servicios Públicos Municipales, del cual depende Espacios Públicos, manifestó que en esta administración no se ha otorgado ningún permiso, incluso el control de los ambulantes estará bajo su responsabilidad y no en Fomento Económico como antes.
Sobre los ambulantes, señaló que podrán vender en cualquier parte de la ciudad, menos en el Centro, donde se nota una buena cantidad de ambulantes y semifijos que están dentro del parque que sí tienen permiso.
Agregó que no habían procedido porque el padre es el custodio del templo y no podían entrar sin el permiso correspondiente, pero ahora él solicitó el apoyo.
Buscan alternativa
Carvajal Rico comentó que están analizando una alternativa para ofrecerle a los ambulantes ya que sería un acto insensible no hacerlo pues entiende que ellos están tratando de encontrar el sustento diario de su familia, por lo tanto se encontrará un sitio en donde puedan trabajar más cómodos.
Mientras tanto se acordó que tanto inspectores como policías municipales estarán pendientes que no vuelvan los ambulantes al atrio del templo.— Juan Osorio Osorno
