Viven angustia en Progresito, Peto, por devastación
PETO.— Momentos de angustia y desesperación vivieron los pobladores de la comisaría de Progresito al ver cómo el fuego consumía varias humildes viviendas en un terreno ubicado en la calle 4 entre 3 y 5.
Los cuerpos de emergencia recibieron la alerta de incendio ayer, cerca de las 5:30 de la tarde.
Trascendió que una persona, identificada como Jaime, comenzó a quemar basura a unos 100 metros del predio donde están las casas. Por el fuerte viento las chispas se fueron sobre un gallinero que prendió y rápidamente las flamas se propagaron en las viviendas.
Según datos proporcionados por la Policía, al incendiarse el gallinero, las chispas alcanzaron las casas y las llamas se propagaron sin control; las pérdidas fueron totales pues no se pudo rescatar nada.
En total fueron ocho casas de paja que se quemaron, dos viviendas tipo Fonden, además de gallineros y tinglados que el fuego devoró en cuestión de minutos.
Tanto los dueños de las casas como los vecinos trataron de apagar el incendio, pero sus intentos fueron en vano. Prácticamente casi toda la comunidad salió a apoyar con los trabajos para controlar el incendio.
El predio afectado es propiedad de Juana Gómez Chan, de 77 años de edad, y en el mismo terreno sus tres hijos habían construido sus viviendas.
La septuagenaria cayó en una crisis nerviosa al ver lo que sucedía pues no pudo hacer nada para evitar que el fuego consuma las viviendas, y eventualmente perder todo su patrimonio.
Los bomberos de la Secretaría de Seguridad Publica (SSP) y elementos municipales y estatales llegaron para ayudar a controlar el incendio, incluso se sumaron a la labor brigadistas de Protección Civil, pero no pudieron evitar las pérdidas.
Como consecuencia del incendio, murieron gallinas y pavos, incluso un cerdo.
Los vecinos comentaron que el terreno donde se originó el incendio es propiedad del profesor Luis Santos Sánchez, quien es director de la telesecundaria de la comisaría y mandó a limpiar su terreno porque lo está fomentando todavía.
Sin embargo, el incendio lo originó un trabajador que el docente contrató.
Las familias se solidarizaron con los afectados, pues salieron con sus cubetas de agua para tratar de apagar el voraz incendio, pero no pudieron hacer nada, incluso los bomberos pasaron dificultades para lograr controlar las llamas.— MIGUEL Á MOO GÓNGORA
