Foto: Megamedia

En el Estado se detectó al primer enfermo del país

Este 2019 se cumplen 36 años que se diagnosticó el primer caso del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida en Yucatán, el cual fue además el primero de México.

El caso pionero se notificó el mismo año, 1983, que el gobierno federal dio la alerta de sida en México.

“Los dos primeros casos de sida en Yucatán se identificaron en (el verano de) 1983 —dos años después de haberse reconocido el síndrome en los Estados Unidos de Norteamérica— por el Dr. Hugo Cabrera Bastarrachea, con el apoyo diagnóstico del Departamento de Inmunología del Centro de Investigaciones Regionales ‘Dr. Hideyo Noguchi de la Universidad Autónoma de Yucatán, a cargo del Dr. Fernando AndradeNarváez”, dicen Renán A. Góngora-Biachi y nueve investigadores más en “La epidemia del VIH y el sida en Yucatán, México: un enfoque basado en la investigación”.

“El primer caso identificado representó también el primero en la República Mexicana”, destacan los 10 autores del artículo científico.

“En 1984 no se reportó ningún caso de sida en el Estado de Yucatán, sin embargo se desconocía el impacto de esta infección viral en este estado mexicano”, añaden.

Presente desde 1974

No obstante, el VIH vivió oculto en Yucatán desde al menos 1974 (hace 45 años), según los 10 investigadores.

De septiembre de 1985 a octubre de 1986 se estudió a 61 hombres con preferencias homosexuales residentes de la ciudad de Mérida y con edad promedio de 27 años. En 15 se halló el VIH, en dos se detectó la infección en clase II (asintomáticos), en seis en clase III (linfoadenopatía generalizada) y en 13 en clase IV (sida), detallan.

“Este estudio puso en evidencia que la presencia del VIH en la región no era un evento reciente, ya que la presencia de casos con expresión del sida implicaba antigüedad en el proceso de infección, de al menos entre cuatro y doce años (entre 1982 y 1974, contando desde 1986)”, expresan los científicos.

Jóvenes lo importaron

Afirman que el VIH llegó a Yucatán “importado” (que es el patrón III de transmisión según la Organización Mundial de la Salud, OMS), especialmente por jóvenes de nivel socioeconómico medio y alto que tenían prácticas sexuales con extranjeros.

“A partir de 1998 la dinámica de transmisión del VIH dependía ya de casos autóctonos con un patrón de transmisión tipo I (homosexual/bisexual) y ya no se asociaba a niveles socioeconómicos altos”, precisan.

Igualmente señalan que Mérida fue la cuna del sida y el epicentro de la epidemia hasta 1987, ya que a partir de 1988 se detectaron casos en otros municipios urbanos e, incluso, en la zona rural.

“De 1983 a 1987 prácticamente todos los casos de sida eran residentes del municipio de Mérida y la epidemia se inició en hombres con preferencia homosexual y bisexual y asociada a prácticas sexuales con extranjeros o en el extranjero. Por esa razón los primeros casos de sida se asociaron a nivel socioeconómico medio o alto. En este lapso (1983-87) se registraron el 2.8% del total de los casos que corresponden a Mérida y en las otras poblaciones urbanas solo se identificó un caso y en la zona rural ninguno. Todos hombres mayores de 14 años y de preferencia homosexual”, detallan los autores del estudio.

Para explicar el proceso de diseminación dividen a Yucatán en tres zonas:

1) Mérida: la epidemia de sida fue ascendente: 29 casos de 1983-87 (2%), 204 (15%) entre 1988-92 y 1,151 (83%) de 1993 a noviembre de 2004.

2) En otros municipios urbanos (con más de 4,000 habitantes: Valladolid, Tizimín, Progreso, Espita, Tekax, Ticul, Peto, Umán, Oxkutzcab, Izamal, Tixkokob, Kanasín, Hunucmá y Motul): la epidemia fue similar: 40/303 (13.2%) de los casos de 1988-92 y 263/303 (86.7%) de 1993-2004.

3) En las zonas rurales (con menos de 4,000 habitantes y agropecuarios) fue: 14/52 (27%) casos de 1988-92 y 38 (73%) de 1993 a 2004.

En ese período de 11 años, Mérida tuvo una tasa de 174 casos por cien mil habitantes, los otros municipios urbanos, de 18.4 y los rurales, de 11.2 casos.

Desde aquel primer caso de sida diagnosticado en 1983 en Yucatán ya pasaron 35 años y en ese lapso, hasta 2018, en el Estado suman 5,199 casos de VIH/sida: 4,405 en varones y 794 en mujeres, informa el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de VIH/sida.

Los 5,199 casos de VIH/sida equivalen al 2.6% del total de 203,312 notificados en México de 1983 a 2018.

Captura de pantalla del primer caso de sida que la Secretaría de Salud de México documentó, en mayo de 1984. El enfermo fue un homosexual veracruzano radicado en Ciudad de México.

A 36 años de la alerta

El sida fue tildado de la enfermedad más amenazadora

Este 2019 se cumplen 36 años de que la Secretaría de Salud de la Federación dio la alerta por sida en México.

El aviso evidenció la incertidumbre y el temor que causó la enfermedad desde que surgió, por desconocida, contagiosa y mortal.

“Con motivo del surgimiento de un nuevo padecimiento fatal, en donde quedan muchas incógnitas por resolver, el que se está diseminando rápidamente y el cual ha sido denominado Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), calificado como la enfermedad de transmisión sexual más amenazadora que se ha encontrado hasta la fecha, la Dirección General de Epidemiología ha considerado conveniente difundir por este medio las características clínicas y epidemiológicas más importantes, con el propósito de instalar y mantener una vigilancia epidemiológica permanente sobre esta nueva enfermedad”, alertó la Secretaría de Salud en su boletín “Epidemiología” del 15 de marzo-15 de abril de 1983, hace 36 años.

Esa misma fecha, la SSA informó que los brotes epidemiológicos en México aumentaron de 48 en 1981 a 74 en 1982.

Hace 37 años los mexicanos padecieron por brotes de ántrax, brucelosis, botulismo, conjuntivitis hemorrágica, dengue, dermatosis de Berloque, enfermedad febril exantemática, escarlatina, fiebre tifoidea, gastroenteritis, hepatitis, intoxicaciones por alimentos (por escherichia coli, escherichia coli y estafilococo, solo estafilococo, por karwinskia humboldtiana y por organofosforados), por amoníaco, y por cloro, parotiditis (“paperas”), poliomielitis, rubéola, salmonelosis, sarampión, tosferina, triquinosis y varicela.

Algunas de esas enfermedades hoy prácticamente están erradicadas gracias al Esquema Básico de Vacunación, pero fue en ese contexto en el que “aterrizó” el sida en México.

El mapa del sida en 1983

“Los primeros casos (de sida) registrados se descubrieron en los Estados Unidos de Norteamérica, en homosexuales y en inmigrantes haitianos. Sin embargo, en ese mismo país se identifican como focos de mayor importancia San Francisco, California; Chicago, Illinois, y Nueva York, Nueva York, pero numerosos casos ya han sido encontrados en otras ciudades de Estados Unidos y en Londres, París, Bruselas, Amsterdam, Copenhague, Estocolmo, Berlín y África del Norte. Se cree que muchos contactos pudieran estar en incubación, pues este período es tan largo como 15 meses o más”, advirtió la SSA a la comunidad médica de México en 1983.

“La infección no está restringida a los homosexuales, a pacientes adictos a drogas intectables y a pacientes con hemofilia (con tratamiento con productos sanguíneos), sino también afecta a las mujeres (en pareja marital) y niños (probablemente por transmisión durante el período perinatal”, añadió.

“El curso es fatal en casi todos los pacientes. Esta situación causa temor no solo en los contactos sino también en médicos, enfermeras y técnicos de laboratorio que están en contacto con sangre o sus productos. Hay una creciente ansiedad entre las personas que cuidan a los pacientes de sida por el riesgo desconocido de infección. Se espera para 1983 un aumento dramático de la tasa de incidencia de esta enfermedad”, advirtió la SSA.

Al darse la alerta en 1983, no se sabía del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y con lo poco que se conocía se comparó al sida con la hepatitis B y pintó un cuadro desolador de enfermedades “malignas” y “atípicas”.

La SSA publicó la siguiente ficha epidemiológica del sida en 1983:

“Agente causal: No ha sido identificado”.

“Transmisión: Parecido a la hepatitis B”. (Ésta es una enfermedad sexual que se transmite por secreciones).

“Período de incubación: Aproximadamente 15 meses, aunque se han conocido casos con incubación de 22 a 26 meses”.

“Diagnóstico:

—Síntomas generales (no suficientes para el diagnóstico): malestar general, pérdida de concentración en la actividad mental, diarrea, pérdida de peso, febrícula, linfadenopatía generalizada, gran incremento de la sedimentación globular.

—Diagnóstico específico: importante deterioro en la inmunidad celular por inversión de la relación de las células T cooperadoras y T supresoras. La respuesta inmune humoral no es afectada.

—Patología concurrente: Sarcoma de Kaposi, formas graves, incluyendo manifestaciones atípicas; infección de citomegalovirus, neumonía por pneumocystis carinni, herpes simple grave y diseminado, candidiasis en forma diseminada, infecciones por micobacterias atípicas, toxoplasmosis severas y formas incaracterísticas, diferentes tipos de enfermedades malignas incluyendo linfoma, otras manifestaciones atribuibles a deficiencias de células T.

—Hallazgos eventuales: Los pacientes homosexuales frecuentemente muestran marcadores para hepatitis B y reacciones para sífilis sugestivas de enfermedad previa o infección activa.

“Curso: La muerte ocurre en el mayor número de casos, por una infección de gérmenes oportunistas de los mencionados en patología concurrente.

“Tratamiento: La terapia consiste en el tratamiento de las infecciones oportunistas y en cuidados generales. Medidas para la estimulación del aparato inmune, apenas están en proceso de evaluación clínica.

“Medidas de prevención: aislamiento del paciente, seguimiento de los contactos (parejas sexuales) disponibles por lo menos durante 15 meses, observación continua de los contactos (el estado de inmunidad debe ser evaluado en intervalos apropiados, chequeo rutinario de la sangre de donantes”.

En el México de 1983, los médicos se enteraron que debían poner en cuarentena al paciente que presentaba ciertas patologías y poner bajo la lupa a sus pareja sexuales durante un lapso de 15 a 26 meses.

En ese entonces, la comunidad médica no contaba con los medicamentos retrovirales ni con la prueba de detección “Elisa”.

Para que no quede duda, la SSA fue explícita. “Las medidas de salud pública incluyen la obligación de notificar casos y seguir todos los contactos para prevenir una mayor diseminación.

“Para ello se requiere una gran cooperación de todos las instituciones, organismos y establecimientos de salud, oficiales, de seguridad social y privados, a través de un intercambio continuo de información sobre la incidencia de la enfermedad y medidas adecuadas para el control de la transmisión”.

En 1983, la autoridad científica o la experta en sida fue una institución europea.

“La información que aquí proporcionamos se basa en un resumen elaborado por la Union Internationale contre les maladies y vénériennes et les tréponématoses, que tiene su sede en Viena, Austria”, se destacó en el boletín “Epidemiología”.

Se trató de la Unión Internacional contra las enfermedades venéreas y treponematosis. Este último término es el nombre genérico para designar a las enfermedades infecciosas producidas por bacterias pertenecientes al género treponema (los padecimientos pian, pinta y bejel).

En última instancia, la SSA reconoció sus limitación ante el sida y los servicios que podía ofrecer a los pacientes.

“En México, no tenemos conocimiento de esta enfermedad. El diagnóstico puede ser difícil; sin embargo, su sospecha debe ser notificada con el fin de llevar a cabo estudios complementarios.

“Los casos de sarcoma de Kaposi habitualmente se diagnostican en servicios especializados de dermatología o medicina general, para después ser canalizados a oncología; las infecciones oportunistas son llevadas, en primera o segunda instancia, a los servicios de infectología, sobre todo de hospitales de segundo y tercer nivel de atención.

“Parece pertinente que estos servicios (dermatología, oncología e infectología) realicen un análisis cuidadoso, por trimestre, de las enfermedades que pueden ser atribuidas al sida, de los últimos tres años, y registrar los casos nuevos que se vayan presentando; esto puede servir de orientación para sospechar primero y aceptar o rechazar después que la enfermedad ya está presente.

México tardó en notificar los primeros casos de sida

Tres muertos y 14 enfermos reportó en mayo de 1984

México tardó 14 meses para informar los primeros casos de sida que la comunidad médica reportó a la Secretaría de Salud (SSA), luego que ésta dio la alerta de esa enfermedad en el boletín “Epidemiología del 15 marzo-15 de abril de 1983.

En “Epidemiología” del 1-15 de mayo de 1984, la SSA anotó que “hasta el 30 de abril de 1984” a la Dirección General de Epidemiología en México le notificaron 14 casos confirmados de sida (entre ellos el primer caso documentado, de un veracruzano de 38 años), tres defunciones y cuatro casos sospechosos (“sin estudio de laboratorio confirmatorio”).

También indicó que “los casos registrados en México han sido diagnosticados por el IMSS (2) y por el Instituto Nacional de Nutrición (9)”, aunque la suma da 11, no los 14 confirmados.

Estas primeras cifras del sida en México se presentaron junto con los casos reportados en Estados Unidos y Europa.

De acuerdo con ese informe, al Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos “hasta el 19 de diciembre de 1983” se notificaron en ese país 3,000 casos de sida (“no incluye 42 niños menores de 5 años, los cuales están en un diagnóstico provisional de sida pediátrica” y 1,140 defunciones (“estimadas según letalidad reportada del 38%”).

En Europa, “hasta el 30 de junio de 1983” a “la Oficina Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS)” se le notificó en total 153 casos de sida.

Sida en Europa en 1983

Según la tabla que presentó la SSA en mayo de 1984, en Francia se notificaron 59 casos confirmados de sida y 19 decesos; en Alemania, 24 casos confirmados, seis muertes y 40 casos sospechosos; en Bélgica, 21 casos confirmados y 14 sospechosos; en Suiza, 13 confirmados y 10 defunciones; en Dinamarca, 10 casos confirmados y cuatro muertos.

En Inglaterra-Gales, nueve casos confirmados, tres defunciones y cinco casos sospechosos; en Austria, tres casos confirmados, un muerto y un caso sospechoso; en Holanda, dos casos confirmados y dos decesos; en Suecia, tres casos confirmados y uno sospechoso.

En Irlanda e Italia, dos casos confirmados, en cada país; en Noruega había dos confirmados y dos sospechosos.

En Escocia solo había un caso confirmado, y en España, también uno confirmado y tres sospechosos.

La SSA presentó estas estadísticas en el siguiente “Comentario editorial” (que incluyó al hacer su primer reporte epidemiológico del sida en mayo de 1984):

“Esta nueva entidad nosológica (de nosología, parte de la medicina que describe, diferencia y clasifica las enfermedades) está experimentando una importancia progresiva, el número de casos ha aumentado y la enfermedad que inicialmente afectó a determinados núcleos de EE.UU., se ha hecho presente en Europa y en menor escala en México.

Tres hipótesis

“La etiología ha suscitado numerosas teorías, se ha valorado la importancia de drogas, como el nitrito de amilo (líquido que es antídoto de la intoxicación por cianuro), de infecciones de repetición o el estímulo antigénico del propio semen; no se liga a homosexuales en general sino a un subgrupo: los homosexuales con ciertas infecciones (sífilis, citomegalovirus Epstein barr), así como un mayor número y variabilidad de compañeros sexuales.

Sospechan de virus

“A medida que se conoce más sobre los mecanismos de transmisión, la aparición de casos entre otros grupos, como los haitianos y hemofílicos, se valora la posibilidad de un agente transmisible, probablemente un virus.

“Uno de los gérmenes objeto de atención ha sido el citomegalovirus (CMV) que ya antes de la aparición de casos de sida había sido incriminado como posible agente causal del sarcoma de Kaposi.

El CMV, en la mira

“En personas afectadas de sida que a su vez presentaban un sarcoma de Kaposi se ha evidenciado también un título alto de anticuerpos para CMV.

“La infección por este virus parece ser endémica en la población homosexual y su transmisión se hace a través del semen y de la orina, esto no significa que el tipo de asociación enfermedad-virus sea causal”, expresa la SSA.

“La asociación de virus de la leucemia linfocitaria T humana (HTLV) con el sida se ha basado en que el virus infectaba específicamente a los linfocitos T, siendo este subgrupo de población celular el esencialmente dañado en el sida; la ausencia de sida en Japón, país en el que se detecta una de las incidencias más altas de este tipo de leucemia se opone a la teoría de una etiología común para para ambas enfermedades.

“Actualmente, ninguna teoría explica la epidemiología del sida, hay que acudir a la teoría multifactorial. La transmisión de la enfermedad parece realizarse por contacto sexual con la persona afectada, a través de agujas de inyección contaminadas y menos frecuentemente, a través de la inoculación de sangre o de sus derivados. No se han encontrado casos entre amigos, parientes o personas que trabajan con el enfermo, lo que pone de manifiesto la necesidad de un contacto más íntimo para contraer la enfermedad”, finalizó la SSA.

Actualmente, 35 años después de ese reporte de la SSA, la literatura médica considera que el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) es el causante del sida y que se transmite solo por tres vías: sexual, sanguínea y vertical (madre-hijo en el embarazo, parto y lactancia).

La ciencia actual considera que el VIH está presente en otros fluidos humanos (lágrimas, saliva, sudor, orina, heces) pero no en cantidad suficiente para contagiar, así que no se transmite por compartir vajilla, ropa o comida, ni a través de animales domésticos, ni por picaduras de insectos, ni por frecuentar piscinas, baños, cines y otros espacios públicos donde se concentran personas.- (Por Flor Estrella Santana).

Las primeras cifras del sida en México se publicaron en el boletín “Epidemiología” del 1-15 de mayo de 1984. En esa ocasión, la SSA anotó que “hasta el 30 de abril de 1984” a la Dirección General de Epidemiología en México le notificaron 14 casos confirmados de sida (entre ellos el primer caso documentado, de un veracruzano de 38 años), tres defunciones y cuatro casos sospechosos (“sin estudio de laboratorio confirmatorio”. Foto oficial

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