Danzantes llegan a su cita anual a la mística Xocén
VALLADOLID.— La celebración a la Santa Cruz es una actividad que se realiza según la devoción de cada familia, sobre todo de los de danzantes concheros que todos los años llegan a su cita en la capilla en la población de Xocén, donde acuden a bailar y cantar para darle gracias a la Cruz por lo que reciben, según explican ellos mismos.
En la ciudad hay quienes llevan al cabo novenas, que luego del rezo reparten relleno, cochinita, refrescos entre otras cosas, pero también los albañiles lo consideran su día, por lo que al mediodía dejan sus construcciones y conviven un rato entre ellos, según lo que les pueda ofrecer sus patrones de la obra.
En Xocén, Pedro Aguilar Zarandona, quien dijo ser el capitán del grupo de danzantes, explicó que hace 33 años que tienen la tradición de honrar a la Santa Cruz en esta comisaría movidos por su devoción, todos ellos son de diferentes puntos de la república, incluso extranjeros, como de Alemania, pero que en estas fechas coinciden en Puerto Morelos, de donde sale el autobús que los trae hasta esta comunidad.
Todos tienen diferente profesión y oficios, pero saben que el 3 de mayo lo tienen que separar para poder venir a cumplirle a la Santa Cruz, por lo que con sus propios medios económicos costean sus gastos y cumplen.
La mayoría de los que integran el grupo primero se someten a una serie de ensayos para poder bailar e interpretar los cantos, para luego ser integrados. Ahora llegaron alrededor de 45 danzantes, pero en ocasiones son muchos más los que deciden venir.
Se rigen con una disciplina militar, incluso entre ellos hay cabos, capitanes, incluso un jefe al que le llaman general: Pedro Rodríguez, quien es un anciano que empezó con esta devoción que poco a poco fue integrando a más personas.
Las afueras de la capilla de Xocén estaba convertido ayer viernes en un mercado en donde se ofrecían todo tipo de alimentos y aguas frescas para mitigar el intenso calor, mientras que en el interior no cesaban los rezos y cánticos, todos en lengua maya, hecho por sacerdotes mayas.
En uno de los costados se repartía tacos de relleno, barbacoa, que la misma gente llevaba y lo compartía con la gente, en uno de ellos hicieron una larga fila pero se acabó pronto el alimento, por lo que tuvieron que esperar que llegue otra persona.— Juan Antonio Osorio
