Foto: Megamedia

Sacerdote llama a mantener vivas las tradiciones

PROGRESO.— Unos dos mil feligreses participaron en la tradicional misa de los fieles difuntos que en las puertas del cementerio general de esta ciudad que concelebraron los presbíteros Óscar Cetina Vega y Alejandro Rubio Romero, párrocos de la Purísima Concepción y San José y de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y San Telmo.

También concelebraron el padre Aarón Esteban Sánchez Bobadilla y José Chan Díaz, vicario y diácono permanente de la Purísima Concepción y San José. La misa fue oficiada a las 7 horas, y al término la mayoría de los feligreses entraron al cementerio para depositar flores y veladoras en las tumbas de sus seres queridos.

La visita masiva al camposanto de este puerto siempre ocurre después de la misa matutina. Las familias llegaron desde temprano al cementerio.

“Vida eterna”

El padre Óscar Cetina en su homilía llamó a la feligresía a mantener vivas las tradiciones, recordó que Jesús dijo “el que come de mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna”. Cuando una persona muere ya no puede hacer nada para que vaya al cielo, pero la iglesia sí puede y es por medio de la oración para que los fieles difuntos lleguen (al cielo).

También dijo que el lugar digno para que los muertos reposen es el cementerio o las iglesias, “no en las casas porque (las casas) es un lugar de vivos y las personas que en sus casas tienen las cenizas de sus difuntos son unos turulatos”.

“Para ir al cielo tenemos que estar purificados, estamos todavía en la vida, con la oración, las buenas obras y misericordia. Los ornamentos morados que usamos en la misa de hoy son signos de purificación y conversión, nuestros fieles difuntos entrarán al cielo hasta que estén purificados”, expresó.

La iglesia nunca reza por la muerte, agregó, pide por la muerte, ésta no es misa por la muerte, Jesús vino a vencer a la muerte con su pasión, con su muerte y resurrección estamos orando por los fieles difuntos.

El padre Óscar Cetina reflexionó sobre el Hanal Pixan, el cual dijo, no es comida de muertos, sino que es comida de almas, de espíritus, “no decimos hanal kimen (muerto), no comemos comida de muertos”, en Yucatán no es así, por eso el pan de muertos no es de Yucatán, sino que lo importamos del centro del país, todo el ritual es por el alma de los difuntos, la parte que pervive cuando fallecen y tener en cuenta que el cielo es nuestra patria.— GABINO TZEC VALLE

 

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