Católicos dejan ofrendas en visita a los cementerios
Cientos de católicos participaron en las misas que se oficiaron en honor de los fieles difuntos.
En Tizimín, el padre Pedro Echeverría López, del santuario de los Tres Santos Reyes, ofició una misa a las 9 de la mañana en las afueras del cementerio antiguo.
En su mensaje recordó que orar por los difuntos es algo santo y justo que se debe hacer para que sean libres de su pecado.
También dijo que debemos ser solidarios con aquellos hermanos que adelantaron con el sueño de la muerte.
“La vida es un camino, la vida natural tiene un inicio, un desarrollo y fin, lo que llamo muerte”, expresó.
“Los que hemos creído en Cristo y bautizados estamos llamados a participar de la vida eterna”, agregó.
El sacerdote pidió orar por los fallecidos e incluso por aquellos bautizados que se perdieron en el camino.
“Oremos por todos ellos que han muerto por la violencia y por aquellos que no tienen a nadie que interceda por ellos”, finalizó.
Luego de la celebración eucarística el padre bendijo las tumbas.
El padre Fermín Nah Chi, de la parroquia Guadalupe, ofició una misa en el cementerio Jardines de la Paz. Los familiares dejaron flores y velas durante la visita a sus seres queridos, incluso algunos aprovecharon limpiar alrededor de sus tumbas.
Los dos cementerios de la ciudad lucieron repletos ayer y hoy se espera que la afluencia continúe. Las vendedoras de flores y veladoras reportaron buena ganancia.
En Valladolid, miles de personas visitaron el cementerio general, donde llevaron flores y encendieron velas en los nichos de las tumbas como una manera de recordar a sus seres queridos, y participaron en las misas que se oficiaron en la entrada del camposanto.
Unas 30 personas participaron en la primera ceremonia que fue a las 7 de la mañana.
Armín Rivero Castillo, párroco de San Servacio, ofició la segunda misa a las 9 de mañana.
En la homilía expresó que la gente no se muere, sino que pasa a una mejor vida eterna y que “la vida no se acaba, se transforma”.
A las 5 de la tarde hubo otra misa, de tal modo que el cementerio se convirtió en un ir y venir de gente, que se prolongaría hasta la noche.
Una sección del camposanto, donde enterraron a menores de edad, se encuentra en deterioro debido a que los familiares no han acudido a pintar y arreglar las tumbas, incluso algunas fosas están parcialmente abiertas o quebradas.
El ofrecimiento de limpieza, pintura, lavado, mantenimiento a las tumbas, incluso de construcción de mausoleos, estuvo a la orden del día. En el lugar hay dos grupos de trabajadores que ofrecen estos servicios, pero a uno de ellos, cuya hija es la secretaria del camposanto, le facilitan permisos y otros privilegios, de acuerdo con el otro equipo integrado por algunos exfuncionarios del panteón.
Manifestaron que les ponen obstáculos para realizar sus labores y “apoyan al padre de la secretaria para que tenga el mayor número de obras”.— Dídier Canché Tec/ Juan Antonio Osorio Osorno
