En el fraude que denunció la señora Antonia Cauich Pantí, un cercano pariente suyo pidió amparo contra la orden de detención por el apoderamiento ilegal de un terreno en San Antonio Cinta.
De esta manera se revela que hubo personas cercanas a la mujer que de alguna manera intervinieron en el despojo que ella acusa. En ese proceso se involucró, como publicamos, a un notario y al abogado Marco Antonio C. N., éste último detenido y liberado previa fianza que depositó.
En el caso turnado al Juzgado Penal, la Fiscalía General del Estado solicitó que se libre orden de detención contra cinco involucrados. El tribunal determinó que solo contra tres había elementos para la aprehensión.
A raíz de la detención del abogado Marco Antonio, otros implicados fueron alertados de las órdenes en su contra. Uno reaccionó a los pocos días: en apariencia un hijo de la denunciante.
El acusado pidió amparo y se le concedería la suspensión provisional de la detención, pero entre las obligaciones que se le impondrían está comparecer ante el juzgado que lo reclama a fin de que declare en fase preparatoria. Así el inculpado puede seguir el proceso en libertad.
El tercer involucrado contra quien se libró la orden no ha promovido el juicio de garantías, por lo que puede ser detenido.
A la señora Cauich Pantí se le recabó una firma “para corregir su nombre”, pero a la postre resultó ser la venta del inmueble.
“Firmé en un libro grandote…”, fue una de las expresiones de la quejosa en su denuncia.
Se sospecha que ese “libro” es el “protocolo” donde los notarios asientan los actos de los que dan su fe pública.— Megamedia
