Los trabajos en el terreno posterior del Hospital General de Valladolid donde se construye la clínica temporal dado el número de casos de Covid-19 que hay en la región oriente

Es de Tabasco la empresa que hace la de Valladolid

VALLADOLID.— El montaje del sanatorio temporal armable que se realiza en la parte posterior del Hospital General, para la atención de enfermos de coronavirus, es un proyecto bipartita, en donde el gobierno del Estado aportó el terreno y la Federación la infraestructura, y los trabajos están a cargo de la empresa Servicios y Construcciones Bicara S.A de C.V., del Estado de Tabasco.

Hace unos días publicamos que el hospital temporal contaría con 100 camas, para atender a los enfermos del Covid-19, a fin de que el nosocomio general normalice sus operaciones y atienda a otros pacientes con enfermedades diferentes.

La construcción de la clínica concluiría en la primera quincena de mayo próximo.

De acuerdo con datos obtenidos, el gobierno federal puso en marcha proyectos similares en varias partes del país, sobre todo donde se ha detectado mayor número de casos, como lo es Quintana Roo y Yucatán.

En el caso de Yucatán, se le pidió al ejecutivo estatal que aporte el terreno.

Avance

Al ser seleccionada la ciudad de Valladolid, se pensó en la parte posterior del Hospital General actual, en donde hace más de 15 días se trabaja en el armado de la estructura, y, según se averiguó ya tiene alrededor del 70% de avance.

Al gobierno estatal le correspondió aportar el terreno y dejarlo listo, de tal modo que ellos se encargaron del desmonte, limpieza y nivelación del mismo, por lo que luego llegó la constructora Servicios y Construcciones Bicara S.A de C.V., del estado de Tabasco, quienes se hacen cargo de todo el montaje.

Por cierto, la constructora, según se averiguó contrató maquinaria y equipo local ya que le resultaría más caro si lo traía desde su lugar de origen; incluso se habla de otra empresa que interviene en el plan, pero procedente de la ciudad de México, donde supuestamente fueron contratados de manera directa.

Lo que se sabe es que muy poca mano de obra local utiliza, pues los pocos que trabajan en el plan fueron traídos por la empresa, y que conforme terminan la parte que les corresponde se van retirando.

Para la gente ajena a la construcción es difícil acceder al lugar donde se efectúa la obra, pues el personal de seguridad no permite que nadie se acerque. La única manera de ver la estructura es entrar por la Universidad de Oriente (UNO), o en su defecto desde el interior del Hospital General, a través de las ventanas y cristales que dan hacia la parte trasera del edificio.— Juan Antonio Osorio Osorno

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