Algunos guías turísticos independientes

No dejan trabajar en Chichén Itzá a independientes

VALLADOLID.— Un grupo de 22 guías independientes manifestó su inconformidad, ya que tras la reapertura de la zona arqueológica de Chichén Itzá, ahora no los dejan entrar a trabajar, luego de 28 años de prestar sus servicios en el lugar, respetando las normas, tanto de Cultur como del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Salvador Olaide Ucán, uno de los 22 guías, explicó que tras 28 años de laborar en el interior de la zona arqueológica, la pandemia originó que todos se quedaran sin empleo, pero la situación se complicó para ellos porque el director del INAH en la zona arqueológica, Marco Antonio Santos Ramírez, les impide el paso.

Recordó que en la zona tienen una pequeña palapa que funciona como oficina, donde permanecen y ofrecen sus servicios como guías de turistas, completamente acreditados por las autoridades de Turismo.

Sin embargo, con la reapertura de la zona resulta que a ellos no los dejan pasar, incluso en donde inicia el acceso de dos kilómetros para llegar al parador tienen a su personal que les indica que no pueden pasar por instrucciones del director del INAH.

En el parador trabajan varios grupos de guías de turistas, unos 70 que pertenecen a una agrupación, se instalan en las puertas sin problemas, otros están a lo largo del camino que enlaza la zona con la comisaría de Pisté, pero los inconformes siempre han estado en el interior, donde están los edificios mayas.

Salvador Olaide Ucán comentó que dialogaron con Mauricio Díaz Montalvo, director de Cultur, quien les dijo que no es un asunto del Estado, sino que es decisión del INAH, por lo tanto con ellos deben resolver su conflicto.

Explicó que lo más difícil es que el director del INAH, al no dejar que entren, no se abre al diálogo para que reciban una explicación de lo que está pasando.

Artesanos

Los guías cuestionaron la entrada de los vendedores de artesanías, considerando que se quiere tener una mejor imagen del lugar, y la respuesta fue que no se les permitió el acceso a todos, cuando ese argumento es completamente falso, ya que hay más de 600 artesanos dentro de la zona.

El guía de turistas comentó que ahora no saben a quién recurrir, pues además no tienen dinero para viajar a Mérida y tratar de hablar con el delegado del INAH.

Los inconformes pidieron la intervención del gobierno del Estado porque son 22 familias que ya no tienen para comer y no saben que hacer.— Juan Osorio Osorno

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