Vuelve por lluvias la peste en una zona de Tizimín
TIZIMÍN.— Se acumulan más denuncias formales contra la empacadora de carne y rastro Tipo Inspección Federal (TIF) de la Agroyuc, pues la contaminación por las aguas negras que escapan del lugar siguen su flujo en la colonia Nueva Esperanza.
Ha transcurrido una semana desde que vecinos levantaron la voz y se quejaron públicamente ante los perjuicios que les ocasionan los desechos de la Agroyuc y desde entonces no ha habido más cambios desde que los empleados arrojaron cal en el agua estancada.
Aunque ya se habían secado las aguas negras que están en la vera de la calle, las recientes lluvias removieron los desechos y por ratos persisten los fétidos olores.
Hay vecinos como Raquel Severiana Cutz Godoy quienes optaron por cambiarse de casa pues los perjuicios a la salud comenzaron a ser mayores en ella.
Dice que en la caballeriza que está a cargo de su hijo el agua llegó casi al techo de la vivienda con las últimas inundaciones y desde entonces decidió reubicarse, aunque no tiene la certeza de que eso le haya ocasionado daños estomacales.
Aunque el problema siempre lo han tenido los vecinos de la colonia, Dalia Mora, quien lleva algunos años viviendo en la zona, dice que su queja formal ante la Secretaría de Desarrollo sustentable no fue suficiente, pues imprimió el formato de la queja misma que se repartió a los vecinos.
Señala que ahora ya se tiene un acumulado de quejas por escrito que escaneó y que envió a la Secretaría de Desarrollo y ayer remitió unas nueve quejas más con la que ya suman más de 30.
Dice que una persona de nombre Alejandra Cardeña Camelo ya le respondió de recibida la información, con lo que esperan que se le dé seguimiento al tema.
La mujer explica que aunque no lo exige el formato, cada vecino afectado plasmó su nombre y firma en el documento adicional a la queja y a la afectación que a cada uno le causa el rastro.
Otros vecinos que también viven enfrente y tienen comercios señalan que no habían llegado hasta el gobierno del Estado solo se hicieron las denuncias como una queja en el Ayuntamiento de Tizimín, pero la situación seguía igual.— WENDY UCÁN CHAN
