La situación se relajó poco luego de la cuarentena
Comunidades
Jóvenes hacen reuniones a portón cerrado para que no sean detectados, afirman
PROGRESO.— La suspensión de una fiesta en la que fueron desalojados decenas de jóvenes el sábado pasado fue solo un ejemplo del desinterés en acatar las disposiciones estatales de no organizar reuniones que favorezcan una mayor propagación del coronavirus, cuyos contagios desde las fiestas del fin de 2020 no se han detenido y registran fluctuaciones al alza.
Como se informó, el sábado pasado las autoridades de la Secretaría de Salud de Yucatán, Protección Civil estatal, apoyados por agentes de la SSP clausuraron una fiesta en Chicxulub donde se encontraban poco más de 70 personas entre ellas numerosos menores de edad, y además había consumo de bebidas alcohólicas.
Luego que trascendió la organización y suspensión de la “covifiesta”, veladores y personas que trabajan en casas de veraneo indican que no es la primera reunión que se organizó, y que desde que se ordenó la cuarentena en marzo del año pasado numerosas familias trasladaron su residencia a sus casas de playa.
En medio de la pandemia, en agosto de 2020 en un predio de la zona veraniega de Chicxulub se realizó una fiesta, la cual fue detectada por agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y la suspendieron, y no hubo sanciones.
Trabajadores de casas de veraneo indican que se han enterado que grupos de jóvenes organizan fiestas los fines de semana, pero cierran los portones de las entradas de los terrenos para que no sean detectados.— G.T.V.
