Paramédicos certificaron la muerte de un nonagenario

PROGRESO.— Un nonagenario, quien era militar retirado y vivía solo, perdió la vida ayer martes en la mañana, al caer en su casa y golpearse la cabeza.

El cuerpo fue hallado en medio de un charco de sangre y se pensó que había sido un homicidio, versión que se reforzó por la presencia de agentes ministeriales para hacerse cargo de las investigaciones.

La fatal caída habría ocurrido temprano. El nonagenario, identificado como Maximiliano Casanova y Franco, de 93 años de edad, vivía solo en su casa, ubicada en la calle 96 entre 33 y 35 de la colonia Canul Reyes.

Vecinos que pasaron alrededor de las 9:30 de la mañana vieron un charco de sangre en la entrada de la casa, y reportaron el caso a la Policía Municipal.

Al lugar llegaron agentes municipales y estatales, así como una ambulancia y paramédicos, pero el nonagenario ya había fallecido a consecuencia de un fuerte golpe en la cabeza.

La causa de la muerte habría sido traumatismo craneoencefálico.

El adulto mayor fue identificado por un familiar que acudió a la vivienda tras ser alertado por los vecinos que descubrieron el cuerpo.

Los agentes acordonaron el área en espera de la llegada del personal del Servicio Médico Forense para el levantamiento del cadáver.

En Tizimín, un infarto agudo al miocardio le arrebató la vida a Misael Alpuche López, de 51 años de edad, cuando dormía en su domicilio, ubicado en la calle 65 entre 46-A y 48 de la colonia Lázaro Cárdenas. El cuerpo fue descubierto en la mañana por la ahora viuda, Wilma Isabel González Medina, de 51 años.

Más tarde, el médico legista de la Fiscalía certificó la muerte como patológica, lo que permite a los familiares realizar los trámites para el velorio y la posterior sepultura.— J.G.T.V. / I.C.D.

 

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