Un vendedor de calzado que se reubicó en un espacio cerca de su local

Grupo se resiste y ocupa un espacio cerca de la obra

VALLADOLID.— Apenas hace unos días, otro grupo de locatarios del mercado que se resistía a ser reubicado tuvo que abandonar sus locales comerciales debido a que los trabajos de ampliación y mejoramiento del centro de abasto comenzaron en su área, así que varios de ellos se fueron a trabajar a sus casas y otros se trasladaron al tianguis instalado en la calle 32-A, pero también unos cuantos que se dedican a la venta de artesanías y calzado encontraron otro espacio muy cerca de los trabajos.

Se van

En el interior del mercado está el área de carniceros, quienes están en el centro del edificio, pero a sus costados hay decenas de locales comerciales, en cuyo lado oriente hay varios puestos de venta de alimentos, pastelerías, zapaterías, artesanías, entre otros negocios de locatarios que se estaban resistiendo a la reubicación.

Sin embargo, los trabajos de demolición llegaron hasta sus locales comerciales, de tal modo que las paredes de los mismos puestos ya empezaron a ser derrumbados, así que algunos se fueron a trabajar a sus casas, otros al tianguis y los que venden calzado y artesanías encontraron un espacio en su misma área y ocuparon las llamadas jaulas metálicas que estaban desocupadas.

A pesar que se bloquearon con láminas y plásticos las puertas de lo que fueron sus locales, el polvo todavía entra hasta donde se instalaron y se ven obligados a tapar sus productos porque se ensucian y luego tienen que limpiarlos constantemente.

Los locatarios afectados comentaron que no tienen informes oficiales de lo que pasará con el techo de esa área y solo saben que en un mes aproximadamente se empezarán los trabajos en donde ahora están, pero no saben a dónde trasladarse después, pues tienen entendido que todos los locales de madera que se construyeron ya están ocupados.

Presión

Efrén Kuyoc Castro, uno de los afectados, manifestó que como una manera de presionarlos para que se vayan, ya les quitaron el servicio de agua potable, de modo que ahora no tienen ni para lavarse las manos ante tanto polvo que les llega.

Por último, lamentó que las ventas han bajado de manera significativa, por lo tanto el futuro de cada uno de ellos es incierto y lo que sí les queda claro es que tendrán problemas económicos.— Juan Antonio Osorio Osorno

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