“Está muy mal lo que hace el edil”, dice una paseante
Temprano “antes de que caliente el sol”, Delia Koh Pool, de Chocholá, llegó con su familia a Progreso para pasar un rato agradable en la playa.
Pero Delia, como otros paseantes que ayer acudieron a Progreso, desconocía que la playa de la zona del malecón estaba cerrada.
La familia llegó temprano y luego de desayunar se introdujo a la playa, aprovechando que en una zona del malecón una de las cintas amarillas que prohíben el paso se arrancó.
Apenas se instalaban bajo una palapa cuando un agente de la Policía Estatal se les acercó para decirles que se tienen que salir, pues la playa solo está abierta al público de lunes a viernes.
“Nos sacaron, nos dijeron que no podemos estar. Esto que hace el presidente de Progreso está mal”, dijo la mujer, un tanto molesta.
Y es que, dijo, había sacado el día para pasar un rato agradable en familia. “Y ahora ¿qué hacemos?, venimos de tan lejos y ya no sabemos si vamos a otra playa y nos vuelven a sacar, mientras ya nos arruinaron el día”.
Los agentes, de hecho, estuvieron patrullando el malecón y apenas veían gente en la playa se acercaban a pedirles que se salgan.
Un grupo de turistas, que se preparaba para meterse al mar cerca de la casa del pastel, tuvo que recoger sus cosas y salirse; pero le bastó caminar unos metros con dirección oriente (que no era vigilada), para disfrutar de la playa.
En esa área se concentró la mayoría de la gente que no aguantó las ganas de bañarse en el mar, a pesar de las olas picadas.
David Medina, de Mérida, fue otro paseante que llegó con su familia y no pudo acceder a la playa.
“Me parece muy mal, porque uno viene acá a desestresarse y divertirse después del paso del huracán y nos topamos con esto (el cierre de la playa). Me imagino que es por el oleaje y también por el Covid-19”.
David dijo que desconocía que las playas estaban cerradas desde hace semanas. “Somos de Mérida y ya ni al caso quedarnos, mejor nos regresamos; mientras él (señalando a su hijo de unos cinco años) quería meterse, mira su carita”.
Dione Vergara y dos amigos también llegaron con la intención de pasar un rato agradable, y cuando se disponían a remojarse cerca de donde están el letrero de Progreso, un policía les advirtió que no pueden estar allí.
“Lo bueno que en esa parte, no dicen nada”, dijo, señalando unos metros hacia el oriente donde se podía ver a gente bañándose, caminando en la arena o disfrutando del sol en camastros.— IVÁN CANUL EK
DiariodeYucatan
