Aproximadamente en 10 días se tendrán los resultados del análisis químico de las muestras de carne y sangre del cerdo sacrificado anteayer martes en la casa del abastecedor de Seyé que el domingo 12 vendió la cochinita pibil que causó una intoxicación comunitaria, según informó la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY).

Desde el mismo domingo, vecinos  intoxicados y médicos que los atendieron consideraron que la cochinita fue hecha con un cerdo al que se le dio clembuterol, sustancia química que está prohibida usar en animales destinados para el consumo humano.

Según el Ayuntamiento de Seyé, en el Consultorio Médico Álvarez, el IMSS en Acanceh y en Palacio Municipal se atendió a unos 500 intoxicados durante el domingo.

Personal de la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios, de la SSY, clausuró el domingo en la noche el matadero y los corrales con dos cerdos, en la casa del abastecedor Beto Huchim y su esposa, Yaneli Chay.

Dan de alta a intoxicados en Seyé

Los trabajadores retornaron el martes a las 9 a.m. y tomaron muestras de la carne y sangre de un cerdo que se sacrificó ante ellos, para que en un laboratorio se analice si tienen clembuterol.

La SSY informó que la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios seguirá con la vigilancia sanitaria en establecimientos o empresas de Seyé, y en el resto de la entidad, en apego a la norma sanitaria vigente.

De las personas hospitalizadas por la intoxicación, la SSY aseguró que todas ya fueron dadas de alta, están estables y fuera de peligro.

Suplicio familiar; peregrinan por médico

Luego que la familia desayunamos tacos de cochinita, al ratito yo me sentí mal, me dolía la cabeza, sudaba mucho, se aceleró mi corazón y empecé a temblar, narra Luisa Gabriela Pardenilla Huchim, de 43 años de edad, vecina de Seyé que el domingo pasado compró $100 de cochinita, presuntamente contaminada con clembuterol.

“Pensé era mi hipertensión y  tomé mis pastillas, pero seguía mareada”, dice la mujer, quien indica que igual padece del corazón y asma. “Quise cocinar el almuerzo, intenté picar unas papas, pero mis manos empezaron a temblar mucho y no podía ni sostener el cuchillo; me sentí cansada, así que me acosté en una hamaca, pero me aumentó el dolor de cabeza y sentí náuseas”, relata.

Sus hijos Silvia Margarita Romero Pardenilla, de 25 años, y Ángel Gabriel, de 17, le dijeron que se sentían mal. Tenían lo mismo, todos estaban temblando. No se imaginó que fuera la cochinita porque siempre compran con Yaneli y ella cocina muy bien. Repasaron qué comieron y bebieron, y no podían llegar a otra conclusión.

De Seyé a Acanceh y Mérida

Su hija sugirió que vayan al “doctor Simi”, como le dicen al médico Jaime Arturo Álvarez Pech, y fueron al consultorio particular como a las 2 de la tarde. Pero vieron como 100 o 200 personas esperando consultar, había sol intenso y no había otro médico en el pueblo.

Así que su hijo que no comió cochinita los llevó al IMSS en Acanceh, municipio ubicado a 9.4 km o 14 minutos de Seyé. “Mi hijo llegó del trabajo y nos vio enfermos, nos llevó en su vehículo porque nos vio mal”, recuerda.

Pero ahí también había mucha gente y no los dejaron pasar porque les dijeron que había pacientes peores que se estaban desmayando y vomitando por la cochinita.

En defensa de su vecina

La señora Luisa Gabriela no culpa a su vecina por la intoxicación que sufrió. Foto de Megamedia

Ante ello, su hijo los llevó a la Cruz Roja Oriente en Mérida y allí también había gente intoxicada con la cochinita, pero sí los atendieron y fueron hospitalizados  durante cinco horas sus dos hijos, ella; Gabino de Jesús Romero Cocom, de 47 años, y su nieto Dorian Gabriel Martínez Romero, de 3 años.

“En la Cruz Roja nos dijeron que era intoxicación y con mucho líquido y suero podemos sacar lo que nos hizo mal. Me asusté muchísimo porque vi a mi nieto bebé temblar y sudar mucho y yo padezco del corazón. Conozco a Yaneli desde hace años. Es muy buena gente, me llevo con ella y algunas veces la he ayudado a picar cebolla para su venta de cochinita.

“Es su negocio la venta de carne de cerdo, chicharra y morcilla entre semana, y el domingo vende cochinita.

“Compran los cerdos en unas granjas en Acanceh, los traen a su casa y temprano su esposo se levanta, los mata, los limpia y prepara la carne. Ellos no crían los cerdos. Ella cocina muy bien, por eso todo mundo va y le compra. No es culpa de ella, el cerdo vino así, infectado. Si supiera que está mal la carne, no la come, pero ellos la comieron y se enfermaron. No saben que estaba contaminado el animal”.

La entrevistada dice que esta mala experiencia y la recomendación médica de que no coma cerdo no la privará de la cochinita, pero tendrá más cuidado.

“Me tienen quitado la carne de puerco, pero la cochinita es el antojo de todo yucateco, no voy a decir que nunca la voy a comprar, cumpliré mi antojo cuando se pueda”, expresa con la sonrisa que derrochó durante la entrevista, a pesar del mal momento de salud que vive.

Seis embarazadas de Seyé fueron al IMSS en Acanceh

Graciliano Romero Manzanilla, mototaxista y albañil, narra que su hija Maurely, quien tiene siete meses de embarazo, fue una de los 500 vecinos de Seyé que se intoxicaron el domingo 12 de junio pasado.

“Ella tenía ganas de comer cochinita y compró 30 pesos de pura carne; era para ella sola, pero llamó a mi hermano Maximiliano y lo invitó. Lo comió como a las 9 de la mañana y como a los 5 minutos se sintió mal.

“Dijo: ‘Dame la hamaca, me siento muy mal’. Estaba temblando y ella misma me pidió que la lleve al doctor porque sentía que se iba a morir. El doctor la inyectó porque se estaba sacudiendo mucho de temblor, pero la inyección no le hizo; le ayudó, puede ser, pero no se sintió bien mi hija.

Varios intoxicados, entre ellos seis embarazadas, tuvieron que peregrinar en busca de atención médica. Foto de Megamedia

“‘Mejor ingrésame al Seguro, siento que me voy a morir’, me dijo. Arranqué su coche y la llevé al Seguro de Acanceh. Cuando llegamos y la vio el doctor, la pasó rápido y se quedó ingresada toda la noche; salió del IMSS al mediodía del lunes”.

Admite que él sintió miedo por su hija porque la vio muy mal y ella repetía que se iba a morir. No sabían qué la enfermó hasta que, al llegar al IMSS de Acanceh, un médico le preguntó: “¿Eres de la cochinita?”. Como dijo que sí y está embarazada, la pasaron rápido a la consulta y la hospitalización.

Cuando ingresó a su hija había otras cinco mujeres embarazadas que también fueron al IMSS de Acanceh por intoxicarse con la cochinita.

Médicos les dieron un primer análisis: clembuterol

Médicos del IMSS de Acanceh informaban a familiares de los ingresados que la intoxicación fue porque a los cerdos les inyectaban clembuterol y quienes comieron la carne se intoxicaron.

Su hija recientemente regresó a vivir a Seyé para que su hijo nazca ahí; residía en Ciudad de México, donde se casó con un comerciante que, por sus negocios, permanece en la capital del país.

Cuando surgió la emergencia médica de su hija, tenía cerca el IMSS de Seyé, pero como sabe que no hay doctores los sábados y domingos, la llevó a un médico particular que está por su rumbo. Como no mejoró, ella le pidió que la lleve al IMSS de Acanceh, a donde acudieron muchas personas intoxicadas.