VALLADOLID.— A poco más de dos años que se cayó parte del techo de guano y palos de los paradores turísticos de Samulhá y Xkekén, en la comisaría de Dzitnup, y que luego fue retirada toda la estructura con la promesa de Cultur de volver a reconstruirla, los artesanos manifestaron que el lugar no recibe mantenimiento, lo que empeora el deterioro y da mala imagen.
Hay que recordar que en la administración estatal de la exgobernadora Ivonne Ortega Pacheco se invirtieron poco más de $35 millones para la construcción de los paradores de los cenotes Xkekén y Samulhá, que cuentan con locales comerciales para la venta de artesanías.
Además, en cada uno de los edificios se construyeron sanitarios, espacios para la presentación de eventos culturales, un restaurante y locales comerciales alrededor de las plazas centrales.
Sin embargo, el lugar está en deterioro actualmente.
Hace poco más de dos años los mismos artesanos manifestaron su enojo y denunciaron la caída de los guanos de los techos, por lo que representantes de Cultur mandaron retirar toda la estructura para evitar algún accidente, pero se les dijo a los artesanos que se estaba trabajando en un proyecto para reparar los daños.
Los inconformes explicaron que entienden que no se pudo hacer nada en 2020 y 2021 debido a la pandemia del Covid-19, pero comentaron que ahora que se inició la temporada de vacaciones de verano es urgente mandar reparar todo lo que está en malas condiciones.
Sin embargo, hasta ahora no se ven indicios que Cultur haya planeado invertir recursos en el remozamiento del lugar, pues el gobierno estatal no capitaliza todo lo que se gana en los paradores turísticos.
Abandonaron locales
Debido justamente al deterioro del lugar, muchos artesanos abandonaron sus locales comerciales que permanecen cerrados desde hace mucho tiempo, en tanto los que decidieron quedarse compraron láminas y las colocaron en el techo para protegerse del sol y la lluvia.
Por cierto, el flujo de visitantes incrementa poco a poco en el lugar.
Se observó que el turista desde que llega es abordado por un grupo de jóvenes que le pide que pose para tomarle una foto; incluso, muchos de ellos tienen una guacamaya para que los visitantes carguen y se tomen fotos en distintas poses.
Les ofrecen un collage de cinco imágenes en una sola por $200 y la mayoría de los turistas lo compran al sentirse presionados.— Juan Antonio Osorio Osorno
