SISBICCHÉN, Chemax.— Ejidatarios de esta comunidad denunciaron que su comisario ejidal, José Dolores Canché Rodríguez, no les entrega completo el dinero que les corresponde por la venta de material blanco que se extrae en uno de los bancos ubicados en el ejido, que es utilizado para el proyecto del Tren Maya.

Ayer publicamos que los ejidatarios de esta comunidad se quedarían sin la ciclo vía que les habían ofrecido por el paso del tren en su ejido. Hace unos días cerraron con alambre de púas el camino de acceso a la comunidad para que no entren los volquetes a cargar el material, pero luego abrieron de nuevo, de modo que ahora ya no les construirán nada.

Ejidatarios que están molestos con su comisario externaron que no quieren identificarse porque temen represalias en su contra, por tal motivo nadie se atreve a denunciar las supuestas irregularidades que se cometen en el ejido, en donde el comisario cobra dinero y no lo reporta a la asamblea, reuniones que casi siempre él mismo manipula para que no rinda informes.

Recordaron que desde hace tiempo el comisario cobra dinero a la CFE por cuatro torres que conducen energía en la zona, pero a los ejidatarios no les entrega lo justo. Dicen que en un principio sí les daba dinero mensualmente, pero lo dejó de otorgar.

Pago a ejidatarios por el Tren Maya

En el caso del banco de material blanco, desde hace más de un año, se comenzó a explotar uno que se encuentra en los alrededores de la comunidad, pero de acuerdo con investigaciones que ellos mismos realizaron, las empresas que trabajan en el proyecto del Tren Maya le pagan alrededor de $117,000 mensuales, de los cuales les reparte $72,000, es decir a $500 a cada uno de ellos.

Al comisario se le queda alrededor de $45,000 cada mes, de modo que a más de un año son más de $500,000 que no aparecen, y el comisario tampoco les informa lo que se hizo con el dinero, por lo que consideran que los está defraudando, pero nadie dice nada por miedo a las represalias, ya que tiene bajo control a la mayoría de los ejidatarios.

Hace unos días cuando se cerró con alambre de púas el acceso al pueblo, fue una prueba de la molestia de los ejidatarios y que pocos acudieron para apoyarlos, por lo que no les quedó más remedio que reabrir el acceso a la comunidad, según indican los inconformes.