TEKANTÓ.— Poco más de 1,500 fieles católicos participaron ayer martes en la procesión que trajo al Cristo de la Exaltación desde la comisaría izamaleña de Citilcum a esta comunidad para su fiesta anual.

Desde temprana hora, familias salieron de esta comunidad para ir a la vecina Citilcum, a donde llegaron caminando o a bordo de tricimotos, tricitaxis, taxis colectivos de pasajeros o motos con la misión de caminar con el Cristo de la Exaltación los siete kilómetros que separan a ambas localidades.

Los peregrinos participaron primero en la misa que se celebró a las 6 de la mañana en la iglesia de Citilcum para despedir al Cristo.

Luego, los custodios cargaron al Cristo y salieron de la iglesia para encabezar la procesión de las personas que estuvieron en la misa o a las puertas de la iglesia.

Un mar de devotos se observó a lo ancho y largo de la carretera que une a Citilcum y Tekantó.

Muchos participaron en la procesión para cumplir su promesa de agradecer así los favores concedidos por el Cristo de la Exaltación.

La caminata fue una demostración del poder de convocatoria del Cristo de la Exaltación; además, muchos devotos no habían podido ver la sagrada imagen desde que en marzo de 2020 se inició la pandemia del Covid-19.

Ayer el Cristo ingresó a la desfibradora Cecilio Villamor, ubicada a la orilla de la carretera, luego que en 2020 y 2021 la imagen no visitó esta factoría porque, debido a la pandemia, fue llevada en una camioneta directamente de la iglesia de Citilcum a la parroquia San Agustín, en el centro de Tekantó.

Tras esa visita, se reanudó el recorrido del Cristo. La imagen fue sacada de su urna de madera a la altura del rancho San Pedro, unos metros antes de ingresar a la cabecera de Tekantó.

A las 10 de la mañana la imagen del Cristo llegó a la capilla de San Román, en el sur de Tekantó, donde fue recibido por cientos de fieles y el párroco Roger Enrique Mukul Cen, quien celebró la misa de bienvenida.

Familias de Cacalchén, Suma de Hidalgo, Bokobá, Teya, Mérida y otros lugares llegaron con flores, arreglos florales, velas y veladoras a la capilla de San Román, donde ayer fue un ir y venir de fieles para venerar al Cristo.

Entre los devotos estuvo María Joaquina Chan Ek, de 92 años de edad, quien caminó unos metros con el Cristo de la Exaltación hasta la capilla.

De 12 del día a 5 de la tarde, los fieles pudieron visitar al Cristo y rezarle rosarios.

A las 6 de la tarde se celebró una nueva misa y, después, salió la procesión que llevó al Cristo de la capilla de San Román a la parroquia.

Tras dos años sin hacerlo, ayer se retomó el bronceo del Cristo: recorrido nocturno alrededor de la plaza central, mientras se quemaban fuegos artificiales.— Megamedia

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