PROGRESO.— Contra viento y marea, resistiendo los nortes, huracanes y hasta la pandemia del Covid-19, la cual hizo disminuir el número de colaboradoras y beneficiarios, el comedor parroquial “Jenaro Cervera Ceballos” cumplió 23 años de atender a personas de escasos recursos económicos.

Desde que abrió, el 8 de diciembre de 1999, es administrado por la religiosa Raquel Marando, de la congregación de las Hijas de la Divina Providencia, con un equipo de colaboradoras.

Atendían hasta a 150 personas, pero por la pandemia ahora acuden entre 50 y 60 vecinos por una ración de comida a diario, al mediodía, pues el comedor no cierra ni en días festivos, como Navidad y Año Nuevo.

Durante la pandemia, se les dio despensas, recuerda el equipo de cocineras que anteayer descansó gracias a que las suplieron las Damas Voluntarias de la Cruz Roja, encabezadas por Aurea Elena Gómez Novelo, delegada local de esta institución.

Cocinaron pavo asado, que sirvieron con col y salsa de tomate. Antes de entregar las raciones, cortaron el pastel del aniversario y rezaron por los 23 años del comedor parroquial.

La presidenta de la Cruz Roja local informó que las empresas Zazo, Hielo Tubo, Importaciones El Paso, Centro Comercial Progreso y Ocean Green donaron la comida para celebrar el aniversario del comedor y las damas voluntarias Lili Alcaraz, Íngrid Burgos, Genny Izquierdo, Leidy Villanueva y Alicia Romero fueron las cocineras.— G.T.V.

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