VALLADOLID.— Las autoridades municipales piden a grupo Xcaret que pague $7 millones como derecho de la licencia comercial para que el parque temático Xibalbá pueda comenzar a operar.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) mantiene clausurado uno de los 10 cenotes del parque desde noviembre pasado, porque se destruyó una parte de las paredes para hacer fluir el agua y enviarlo a un río artificial que se construyó.
En cuanto al pago del permiso, en un principio el Ayuntamiento pidió $9 millones, con el argumento de la destrucción de las paredes del cenote, se averiguó.
Sin embargo, luego de negociaciones se acordó el pago de $7 millones, lo cual grupo Xcaret considera elevado.
Debido a que no se han retirado los sellos de clausura, la apertura del parque Xibalbá ya no será este mes, sino que se pospuso para el verano de 2023.
Según se dice, algunos empresarios no tienen una buena relación con el alcalde Alfredo Fernández Arceo porque el primer edil “no escucha propuestas y hace lo que él quiere”.
El parque temático está ubicado en la carretera estatal que une a la comisaría de Yalcobá con la de Xtut, en Temozón, justo en el kilómetro ocho.
Permiso de $7 millones para abrir el parque Xibalbá
La clausura atrasó los planes de abrir Xibalbá este mes, así que la apertura se realizará en el verano de 2023, según se averiguó.
De acuerdo con las fuentes, ahora el grupo Xcaret se enfrenta a otro problema, ya que el Ayuntamiento está cobrando $7 millones para dar el permiso comercial.
Cuando se empezó a tramitar la licencia comercial, las autoridades municipales pidieron 9 millones de pesos, argumentando que se destruyeron las paredes de un cenote. Sin embargo, se les notificó que ese asunto corresponde a autoridades federales y el Ayuntamiento no tiene injerencia en el caso.
Posteriormente, pidieron a grupo Xcaret el pago de $7 millones, o sea, $2 millones menos, lo cual aún se considera elevado porque, dicen, el cobro no se justifica.
La demora de la apertura afectaría la relación entre los directivos del Grupo Xcaret y el Ayuntamiento, aunque ninguna de las partes lo reconozca de manera oficial.
Es un secreto a voces las malas relaciones que existen entre algunos empresarios y el alcalde Alfredo Fernández Arceo, ya que, según se dice, el primer edil no escucha propuestas y al final se hace lo que él quiera.
Además, estaría creando división entre el gremio empresarial porque toma en cuenta a unos y a otros ni los invita a eventos.
