HUNUCMÁ.— Como se hizo hasta 2020, antes de la actual pandemia del Covid-19, una multitud de devotos despidió ayer lunes a la Virgen de Tetiz al salir de la parroquia San Francisco de Asís en esta ciudad, a donde llegó el 30 de enero, y la acompañó hasta su santuario, la iglesia de San Bernardino de Siena.

A las 8 de la mañana, el presbítero Abelardo Ceballos Solís, oriundo de esta ciudad, celebró la misa de despedida de la Virgen en la céntrica parroquia.

El sacerdote dijo que por un año más concluye la visita de la Santísima Virgen María; un año más de disfrutar su presencia en esta comunidad de Hunucmá.

Recordó que los dos años pasados no fueron nada fáciles para nadie (por el Covid-19, declarado pandemia el 11 de febrero de 2020).

“Incluso ahora que hay cierta relajación (de las medidas que previenen los contagios) en la pandemia, aún debemos de cuidarnos”, recomendó a los fieles.

Recordó que las misas de la fiesta de Hunucmá en 2021 fueron con menos gente.

Afirmó que “cada momento de la Virgen en nuestro pueblo marca el sentido de responsabilidad y de compromiso con Jesucristo, con ese encuentro con Él, porque la presencia de la Virgen María implica el acercamiento a Jesús.

“Por eso debemos poner en práctica la presencia de la Virgen en nuestra vida diaria. Debemos cuidar que estas celebraciones no sean solo algo tradicional o histórico sino que la presencia de la Virgen nos haga ser cada día mejores personas en el servicio a Dios y a nuestros hermanos”, precisó.

“Es una gran responsabilidad que nos deja la visita de la Virgen año con año, un compromiso de seguimiento, de caminar como comunidad, como pueblo, hacia nuestro Dios.

“Por ello al despedirla nos trae nostalgia y la tristeza nos embarga, pero no debemos quedarnos así”, dijo.

Entonces recordó las palabras de la Virgen María en la bodas de Canán: “Hagan lo que Él les diga”.

“Realizar lo que Jesús nos pide, que nos lleve al compromiso de servir al Señor”, expresó.

Luego, custodios y cargadores llevaron la imagen de la Virgen del altar a la puerta de la parroquia, donde miles de fieles la esperaban en el atrio y en la calle.

Nuestra Señora de Tetiz lució un vestido de color coral con bordados de hilos que brillaban con la luz solar, una capa en un tono un poco más fuerte, una mantilla blanca de encaje y una corona.

Su baldaquín tuvo la parte posterior forrada con tela de color naranja y con cruces bordadas en relieve; un arco de flores naturales donado por el joven Raymundo Chuc, quien agradeció a todas las personas que año con año donan para estos arcos rosas, lilis y otras flores en colores que combinan con el atuendo de la sacra imagen.

El párroco Christian Francisco Uicab Tzab caminó delante de la Virgen y la multitud hasta la capilla de la Virgen de Guadalupe, en cuyo altar se depositó a “La Pobre de Dios” por un rato.

Al salir de la capilla, la Virgen fue subida a un camión blanco de redilas, que la esperaba desde que llegó, y la gente le rindió homenaje con aplausos y vivas. Fue un momento de nostalgia.

El párroco se subió al camión y desde ahí agradeció a todos los que hicieron posible la visita de la Virgen y apoyan a la parroquia.

“Esto realmente fue una fiesta de paz, de armonía y, sobre todo, de fe, a pesar de todas las circunstancias que se han vivido”, expresó.

Emocionada, la gente aplaudió por largo rato; el párroco rezó el Ave María y la oración Dulce Madre y bendijo a los fieles; entonces, el camión salió hacia Tetiz.

Muchas familias empezaron a caminar detrás del camión. Familias en mototaxis también siguieron a la Virgen. Algunos devotos emprendieron el viaje a pie, pero no faltaron personas que pasaron en camionetas y ofrecieron llevarlos, lo que la gente aprovechó para llegar junto con la venerada imagen hasta su santuario.

A pie hasta Tetiz

Otras personas decidieron caminar hasta Tetiz, ya que, dijeron, por muchos años lo han hecho, pero en 2021, por la pandemia, no pudieron cumplir con esta promesa a la Virgen.

A las 10:30 de la mañana la Virgen llegó a la capilla de las Tres Cruces, donde fue bajada del camión y los custodios de Hunucmá la entregaron a los custodios de Tetiz, que la cargaron y llevaron a pie hasta el atrio del céntrico santuario.

Ahí, el padre Cristian, quien también es párroco de Tetiz, cambió la corona de la Virgen y la sacra imagen fue llevada al otro lado del atrio donde a las 11 de la mañana el párroco y otros sacerdotes celebraron la misa de bienvenida a la Virgen ante los fieles que ocuparon las sillas puestas bajo un toldo.

En el altar en Tetiz

Tras la misa, la Virgen fue subida al altar de la iglesia de San Bernardino de Siena, mientras el párroco bendecía las imágenes que los fieles llevaron a la misa.

Después se inició la kermés con venta de tacos, papadzules, empanadas, raciones de relleno negro, refrescos y agua, a fin de recaudar fondos para mejorar los techos de la iglesia de Tetiz.— María Ines Castilla Quintal

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