MÉRIDA.- Nos ha dejado un gran hombre, un extraordinario pontífice, profundo teólogo y defensor de la fe, dijo el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, sobre la muerte de Benedicto XVI.
Como Sumo Pontífice se enfrentó, con la debida autoridad y respeto, a algunos problemas difíciles que había que resolver, añadió. Fue un hombre muy humilde, muy sencillo en el trato. Su Pontificado fue breve, pero hizo un gran trabajo.
Fue tan humilde que llegó a renunciar al Pontificado al reconocer que no tenía la energía suficiente, la vitalidad que se necesita actualmente para llegar a cualquier parte del mundo donde lo necesiten, señaló.
“En cuanto a ideologías, él luchó contra el relativismo, nos abrió mucho los ojos para que nos diéramos cuenta de todo lo que va en contra de la buena fe de todos nosotros”.
Muchos no lo supieron entender, pero pasa a la historia como un gran puente para la renovación de la Iglesia, indicó el prelado. Estableció lo necesario, los cimientos para reconstruir la Iglesia tal como el papa Francisco lo está haciendo en este momento.
Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, arzobispo de Xalapa, Veracruz, dijo que Benedicto XVI deja un gran legado, la sabiduría que brota del Evangelio.
Solo a partir del amor a toda la humanidad se puede entender su vida como un legado no solo para la Iglesia católica sino para toda la humanidad, señaló.
El sacerdote yucateco dijo que esto se nota primero por su servicio sacerdotal en Alemania, luego como arzobispo y luego como cardenal en tiempo de Juan Pablo II.
A la muerte de Juan Pablo II siguió sirviendo durante años que asumió el papado, añadió. Y después el servicio que prestó con su histórica renuncia y como Papa emérito. Entonces, toda su vida ha sido una vida de amor, de la sabiduría que parte del amor, es la sabiduría del Evangelio.
Su legado, siguió, es para toda la humanidad porque integra no únicamente su gran capacidad intelectual, filosófica y teológica, sino su vida de integralidad, de verdad espiritual, moral, apostólica, de servicio y todo esto vino con la humildad.
El arzobispo emérito de Yucatán monseñor Emilio Berlie Belaunzarán afirmó que Benedicto XVI era un hombre sumamente preparado, capaz y competente; así se le vio en el Concilio Vaticano II, que se desarrollo de 1962 a 1965.
“Estuvo también en el entorno eclesiástico de seglares cultos, precisamente en las grandes luchas que hubo en ese momento contra el marxismo, el liberalismo y el ateísmo; fue siempre un gran defensor de la fe.
Monseñor Berlie recordó que con el nombre de Benedicto XVI sucedió a ese extraordinario Papa que fue San Juan Pablo II.
El Cónclave para su elección fue uno de los más breves de toda la historia, solamente duró dos días.
Después, como Papa, también tuvimos la dicha de que visitara México en marzo de 2012 y naturalmente fue una grande alegría su presencia con tantos obispos que vinieron de otras partes del mundo y naturalmente para que todo eso sirviera para esos grandes alientos a la juventud, sobre todo, manifestó el obispo emérito oriundo de Aguascalientes.
Monseñor Berlie recordó también que los retos que esperaban al cardenal Ratzinger fueron muy complejos y difíciles, pero él les hizo frenta a todos y supo salir adelante con su gran sabiduría, con su gran inteligencia, disciplina y con su gran capacidad de tener una visión del conjunto de los aspectos intelectuales.
Hay que caer en la cuenta de que el cardenal Ratzinger hablaba 8 idiomas y ha pertenecido a varias congregaciones, pero sobre todo a dos: el Consejo Pontificio en Roma y otro en París, además tenía una ortodoxia total, sumamente inteligente, y además una relación muy grande con muchas personas dados los cargos tan importantes que durante su trayectoria pudo ejercer.
Entonces el santo patrón Benedicto XVI, que es como pasa a la historia, vemos que le pareció oportuno y él lo dijo con mucha sencillez que había comprendido que ya tenía que renunciar a ser el Santo Padre porque se había debilitado un poco y naturalmente, para ser el sucesor del Pedro, guiando la barca de Pedro, hay que tener tanto vigor en el cuerpo como en el espíritu, añadió.
En consecuencia, apuntó, Benedicto XVI decidió renunciar al trono de Pedro el 28 de febrero de 2013 y vino después la elección del actual papa Francisco, el 13 marzo de 2013.
Pero Benedicto XVItambién fue un gran impulsor de la Jornada Mundial de la Juventud, que se llevó al cabo en Madrid en 2011 y luego también él, conocedor de las sagradas escrituras, realmente con muchísima conferencia, tuvo siempre presencia a la palabra viva en la Iglesia.
Tuvimos la dicha de que visitara México del 23 al 26 de marzo de 2012 ya como Santo Padre Benedicto XVI, de manera que realmente fue para nosotros una grande alegría haber tenido la visita, recordó.
De manera que todos los recuerdos que tenemos del papa Benedicto XVI son recuerdos muy hermosos, de un hombre sumamente íntegro, coherente, sumamente capaz de y competente, y que Dios Nuestro Señor le concedió gobernar la Iglesia como el 265 sucesor de Pedro, añadió el arzobispo emérito de Yucatán.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
