VALLADOLID.— Cientos de fieles visitaron ayer en su día a la Virgen de la Candelaria, que permaneció en la puerta de la capilla que lleva el mismo nombre, para dejarle flores, ungir la efigie con ramitos de ruda y encender velas y veladoras.
Las misas comenzaron a las 7 de la mañana.
Mientras unos se retiraban, otros llegaban para escuchar la siguiente misa.
El ambiente se convirtió en un romería en el parque de la Candelaria, donde se instalaron puestos de venta de antojitos, aguas, refrescos, dulces, velas, veladoras, ramitos de ruda, entre otras cosas.
A las 12:30 del día ofició una misa el arzobispo emérito, Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, quien estuvo acompañado de sacerdotes del decanato, entre ellos Joel Tuz Canul, párroco de San Servacio.
En la homilía, el arzobispo emérito recordó que la Virgen de la Candelaria significa la luz y a través de ella se puede llegar al Señor Jesucristo, quien está dando claridad y luz a todas las naciones del mundo.
Explicó que el que sigue a Jesucristo no conocerá las tinieblas y se superará porque Él es la luz de la verdad, del camino y de la vida, de modo que quien se identifica con Cristo seguirá teniendo luz en su camino.
Después de la ceremonia eucarística se inició la procesión con la imagen de la Virgen de la Candelaria.
Pero en esa actividad no participó el arzobispo porque, comentó, debido a su edad no es conveniente que camine mucho.
La efigie estuvo expuesta en la puerta de la capilla de la Candelaria, donde se formaron filas de fieles para ungirla con ramitos de ruda que se vendieron en algunos puestos a 10 pesos.
Los fieles no pudieron tocar la imagen porque se colocó una banca que sirvió como una valla.
Pero los custodios agarraban la ruda para ungir la imagen y luego se la devolvían a los fieles.
Ayer culminó la participación de los gremios, con la salida del de Obreros y Campesinos que entró a la capilla anteayer.
Mientras tanto, en el parque todo era una romería.
En los puestos instalados se ofrecieron antojitos, tacos, tortas, dulces, frituras, agua, refrescos, paletas, raspados, helados e, incluso, objetos religiosos como crucifijos e imágenes de la Virgen.
Varias personas se quejaron porque ayer no se cerró el tránsito de la calle 44 entre 35 y 37; los vehículos llegaban donde se iniciaba la instalación de las sillas para las misas, dando vuelta justo en la calle 35.
Por momentos hubo caos vial, pero los policías asignados a la zona acudían para agilizar el tránsito.— Juan Antonio Osorio Osorno
