VALLADOLID.— Pedro Pablo Pech Tut y su familia, vecinos de Popolá, son un claro ejemplo de que sí se puede vivir del campo, según explicó él mismo al participar en el programa municipal “Sinergia por el campo”, donde vendió algunas hortalizas y plantas de stevia e insulina natural que produce en su parcela que tiene en su comunidad.
Entrevistado en el parque de la Candelaria, donde exponía sus productos, Pech Tut explicó que desde hace tiempo tiene su propia parcela donde trabaja junto con su familia. Pero, además de las hortalizas, quiso buscar algo que haga la diferencia a lo tradicional, así que optó por el método natural, o sea, producir productos agroecológicos, sin usar químicos.
Pech Tut explicó que decidió sembrar plantas de stevia e insulina natural, luego que a su padre, José Guadalupe Pech Cen, le detectaron diabetes.
De los 10,000 metros cuadrados que tiene en su parcela, comenzó a usar 2,500 para sembrar las plantas.
Desde entonces, su papá consume tanto la stevia como la insulina para controlar sus niveles de azúcar, destacó el vallisoletano.
Al ver que a su padre le ayudó, decidió vender las plantas en el programa municipal “Sinergia por el campo”, que promueve el Ayuntamiento, con el objetivo de que la gente conozca las bondades de las plantas.
Reconoció que lamentablemente la mayoría de la gente no conoce esas plantas, por eso, quizá, mucha gente ha perdido la batalla ante esa terrible enfermedad silenciosa, consideró.
Pech Tut busca concientizar a la sociedad sobre la importancia de consumir esas plantas naturales que pueden salvar su vida.
Es fácil de beber insulina: con solo poner cinco hojas en agua, calentarlas y consumirlas como un té.
En el caso de la stevia, en lugar de ponerle azúcar a sus aguas naturales o al café, se le pone unas hojas de la planta para endulzar sin necesidad de consumir el sustituto de azúcar comercial.
Pech Tut resaltó que los trabajos que realiza en la parcela le da para vivir con su familia, debido a que diversificó la superficie sembrando rábanos, lechugas y otras hortalizas que vende todos los días, tanto en el mercado local como en otros lugares como Tulum, Quintana Roo, en donde algunos clientes vienen a comprarle o él manda el producto.
Recordó que para lograr tener su parcela con sistema de riego tuvo que pedir dinero prestado a sus familiares y devolvió el dinero conforme iba produciendo la tierra. Como parte del proceso, usa composta natural que obtiene de la misma plantas y árboles que están en el monto; las hojas que se caen las aplica a los surcos que tiene sembrado y, por la misma naturaleza, se reproducen con solo dejar sus esquejes en las plantaciones.— Juan Osorio Osorno
