Justo al inicio de la temporada de vacaciones, los retenes de alcoholímetro vuelven a ser blanco de acusaciones en Progreso, por presuntos abusos de la policía municipal.

Las redes sociales se volvieron caja de resonancia de las quejas durante el fin de semana. Los temas son los mismos de ocasiones anteriores, pero en todos los casos apuntan a que la corporación policíaca progreseña comete atropellos incluso contra conductores que no han probado alcohol pero se atreven a reclamar el proceder de los agentes municipales.

Hace un mes, ante el recrudecimiento de las acusaciones, el alcalde Julián Zacarías Curi manifestó que esas operaciones continuarían porque Progreso “no es el patio de la casa de nadie”. El primer regidor alegó también que su municipio goza de autonomía.

Reportan una vez más abusos de la policía municipal

Los retenes de alcoholímetro en Progreso vuelven a ser motivo de polémica, con más acusaciones de abusos policíacos justo al comenzar la temporada de vacaciones.

Con el inicio de la temporada veraniega, la policía bajo intensificó las operaciones para detener a decenas de turistas nacionales y locales, quienes se quejaron en estos días en las redes sociales de los mismos abusos reportados el mes pasado.

Esos atropellos, según las denuncias públicas, son: detener a conductores sin informar al acompañante o los acompañantes a dónde los llevaron, arrebatar teléfonos celulares a quienes intentan grabar los hechos, amenazar a los acompañantes de los presuntos alcoholizados con detenerlos, y negarse a otorgar muestras de los resultados de las pruebas de alcoholemia.

Aunque el mes pasado el edil progreseño negó que los retenes tengan un fin recaudatorio más que preventivo, de nueva cuenta guiadores expresaron su molestia por los excesos cometidos por la policía municipal.

En contraste con los retenes de la policía estatal, como ya publicamos, la instalación de los retenes de alcoholímetro en Progreso no cumplen las normas mínimas que dicta para todo el país el Secretariado Técnico del Consejo Nacional de Prevención de Accidentes, como avisar a los conductores de la presencia de esos puestos, contar con un responsable visible o encargado del operativo, y tener un mínimo de tres responsables de realizar la entrevista inicial o cualitativa en la zona de aplicación de la prueba, cuando menos dos oficiales y dos médicos responsables de aplicar el examen y capturistas, entre otros.

Resultado de la medición en un retén, un derecho ciudadano

El protocolo señala que el conductor tiene derecho a conocer el resultado de la medición, además de que los equipos de alcoholimetría deben verificar la correcta operación automáticamente, antes y después de cada prueba, para tener confiabilidad y certeza en cada análisis.

La queja generalizada de prestadores de servicios, de comerciantes y turistas no es contra la existencia de los retenes de alcoholemia, pues se ha demostrado su efectividad a lo largo de varios años, sino la discrecionalidad en la aplicación del protocolo, lo cual ha derivado en situaciones consideradas injustas y alevosas en las que el conductor tiene todas las de perder si se ha atrevido, incluso, a reclamar aunque no haya ingerido bebidas alcohólicas y sí, en cambio, tenga aspecto foráneo.

Aunque la probable víctima se intente defender, finalmente se le detiene por otra causa distinta y el resultado será el mismo o peor: terminará pagando 15 mil pesos como mínimo.