“Cuando vivimos con fe, vivimos experiencias muy cercanas a Dios. La adversidad no es otra cosa que una formas de refrendar nuestra confianza en el Señor, siempre presente y cercano a nosotros”, señaló monseñor Mario Medina Balam, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Yucatán, ayer por la mañana en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en la colonia Chuburná de la capital yucateca, en el marco de las festividades patronal del lugar.
Haciendo referencia a la advocación mariana de Nuestra Señora de la Asunción, monseñor Medina Balam recordó que María, en su advocación de Nuestra Señora de Guadalupe, es muy clara cuando nos dice que no hay nada que temer cuando ella está presente en la fe: “¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?”
Gremio de Niños
La celebración eucarística de ayer, realizada a las 10 de la mañana en la parroquia de Chuburná, tuvo un sentido muy especial no sólo por la presencia de monseñor Mario Medina en la fiesta patronal, sino también por el hecho de que se enmarca en la celebración de los 25 años de existencia del Gremio de Niños “La Asunción”.
El obispo auxiliar dirigió un breve mensaje a los integrantes del gremio, a manera de felicitación.
Señaló que para la comunidad parroquial, especialmente para los adultos, el que hoy día exista un gremio que despierte el fervor de la niñez en torno a María en su advocación de Nuestra Señora de la Asunción, es esperanzador y motivador porque los niños y los adolescentes viven hoy un tiempo en el que están expuestos a varios peligros para los cuales la fortaleza espiritual y las convicciones de la fe son muchas veces el escudo más efectivo para defenderse.
“Los niños de este gremio fortalecen nuestra esperanza porque ellos mismos van transitando por la senda de la fe guiados de su comunidad, su familia y todos aquellos que van construyendo el reino de Dios en la tierra”, dijo monseñor.
“Infortunadamente hoy día hay muchas ideas e ideologías contrarias a los valores cristianos que tratan de confundirnos y apartarnos del camino de la fe; y es que cada quien enfrenta sus propias tormentas: enfermedad, violencia, desunión familiar, injusticias, falta de empleo y todo aquello que nos agobia en el día a día; todas estas calamidades no son otra cosa que pruebas para nuestra fe, pero la confianza en el Señor que está cerca de nosotros y no nos abandona, nos da la fortaleza para soportar, levantarnos y seguir”, agregó monseñor.
Ayer domingo, en el atrio de la parroquia, se llevó al cabo una kermés que incluyó diversas actividades, como la actuación de artistas, venta de bocadillos, bebidas y mucha diversión en un ambiente familiar.— Emanuel Rincón Becerra
