CHICXULUB PUERTO, Progreso.— Ayer a las 8:02 de la mañana las campanadas anunciaron que el párroco Ricardo Ruiz Sacramento, acompañado de cuatro monaguillos, entraba para celebrar la última misa en la céntrica parroquia de Nuestra Señora de la Asunción Poderosa, que desde hoy jueves será demolida, por presentar daños estructurales, para construir otra.

A la última misa asistieron 76 feligreses: los monaguillos, el coro, vecinos de este puerto, la mayoría, y algunos temporadistas. Todos estuvieron atentos a la homilía.

Hay que destruir para construir, dijo el padre Ricardo Ruiz, quien lleva cinco meses como párroco.

Narró que fue el “xtup” (hijo menor) de su familia, vivió su niñez en la casa de sus abuelos en la colonia Alemán, en Mérida, y un día les dijeron que tenían que cambiar de residencia porque sus abuelos iban a regresar a su vivienda porque allá querían morir.

“Al poco tiempo falleció el abuelo y después mi chichí; al año retornamos a la casa de la Alemán”, agregó.

Sobre “esa idea de que ‘quiero morir en mi casa’, mi mamá decía que al final (las viviendas) son muros, pero esta idea de apegarnos (a un inmueble) no son los muros, sino lo que sucedió dentro de esos muros, la vida que transcurrió y la historia de eventos, de fiestas, felicidad y tristeza, toda una vida.

“¿Quien va a querer estos muros que se están cayendo? Nadie. Lo que queremos es lo que aquí sucedió por décadas. Nunca pude fecharla (la iglesia), pero son 70 o más años que comenzó con un jirón (un pedazo pequeño) y después se amplió a los costados, se le anexaron otras naves, historias que ustedes acostumbran a fechar con los padres, pero los sacerdotes no lo hacemos, sino que es la comunidad.

“Hoy enfrentamos esta situación que no solo es del templo; hay muchas casas del poblado y la playa (dañadas) que tienen que derruirse, así que llegamos a esto.

“Yo que tengo cinco meses con ustedes, cuando me dijeron ‘hay que demoler’, lo sentí, y ésta es la última misa en esta iglesia. Al final, (la demolición) tiene que darse por protección de las personas y feligreses.

“Encomendémonos a la Asunción Poderosa; con ella al frente, a la cabeza, vamos a afrontar esta obra la gente del puerto y muchos temporadistas, quienes hasta de niños venían a misa. Todos vamos a hacer un esfuerzo.

“Se va a tener un templo nuevo, se cumplirán con todos los estándares de seguridad, que son mejores de los de aquella época de su construcción. Queremos comenzar mañana (por hoy) esta gran obra de edificación.

“Este miércoles es la desinstalación, quitarán la campana, cruz, ventiladores, puertas y ventanas.

“Comenzando octubre van a demoler todo, hasta las oficinas y Casa Cural.

“Los tiempos se cumplen, llegó el día, esto ya se acabó. Tómense fotos para el recuerdo y que las guarden como la historia de Chicxulub”, invitó.

La mayoría de los fieles comulgó y también se reunió para rezarle a la Asunción Poderosa antes que la lleven a la capilla de la Caridad del Cobre, que será su morada temporal hasta que se inaugure la nueva iglesia.

Al terminar la misa, los fieles se tomaron las fotos del recuerdo ante el altar y junto a las imágenes de Cristo y la Asunción Poderosa, y se comenzó a sacar el mobiliario de la iglesia.— Gabino Tzec Valle