El 16 de agosto de 2023, durante los trabajos previos a la demolición del edificio de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción en Chicxulub Puerto, comisaría de Progreso, el párroco, Ricardo Ruiz Sacramento, con sumo cuidado cinceló un área específica de la mesa del altar para retirar minutos después, ante la mirada ansiosa de algunos jóvenes colaboradores, una bolsa con un documento manuscrito y tres sobres chicos. Se trataba de una cápsula de tiempo que contenía, en pequeños sobres no más grandes que una estampilla postal, reliquias de tres santos: María Goretti, Pío X y Gabriel de la Dolorosa.
El manuscrito documenta la consagración del templo, realizada el 14 de agosto de 1986, hace 37 años, y también era la data respecto a los restos de los santos, en el caso de María Goretti, ex corpore; Pío X, ex carne, y Gabriel de la Dolorosa, ex ossibus.
La curiosidad, que inextinguible para el que quiere saber, lleva a hurgar en documentos en línea y así se entera que una reliquia ex carne puede ser cualquier parte del cuerpo, incluidos huesos, carne, piel u órganos e incluso cabello; la ex corpore es un objeto sagrado que contiene una parte del cuerpo de un santo, que puede incluir huesos, cabello, uñas, dientes u otros restos físicos, y una reliquia ex ossibus puede ser un hueso o un pedazo de tejido.
Vale la pena precisar que la considerada reliquia de reliquias es el Santo Sudario de Turín, o la Síndone, aunque hay otros relicarios que no pueden pasar inadvertidos, como el de los “Tres Reyes Magos”, que es un sarcófago —que se ve al pie de esta página— en la catedral de Colonia, en Alemania.
¿Y quienes son o fueron estos tres santos cuyos restos están en Chicxulub, a miles de kilómetros de su lugar de origen?
En lengua maya hay un dicho para cuando una persona cree haber visto a otra cuando ésta ya había fallecido: “Tu molik u lu’umil u yook”, “recogía la tierra, el polvo de sus pies”, es decir, su espíritu, su alma desandaba todos los pasos que en su vida dio. Así que si estos tres santos murieran otra vez, en cuántos lugares no serían vistos al desandar todos sus pasos hasta llegar a Chicxulub.
A las reliquias en la religión católica se les da una importancia especial por la creencia que concentran el poder y la santidad del santo y según documentos consultados, han sido veneradas por los cristianos desde los primeros días de la iglesia.
En el caso de Santa María Goretti, fue una joven italiana que fue canonizada por la virtud de su vida y por haber muerto mártir por conservar su pureza. Su familia, cristiana y muy humilde, vivía de la práctica de la agricultura en una pequeña propiedad que poseía en su localidad natal.
A pesar de tener solo 11 años, fue el objeto del deseo de Alessandro, hijo de Giovanni Serenelli, con quien su padre, Luigi Goretti, se había asociado. Su deceso ocurrió tras larga agonía luego que el mozalbete la acuchilló repetidas veces por no ceder a sus deseos.
No obstante, cuando el sacerdote que la asistía en su lecho de muerte, al darle la sagrada Comunión le pregunta: “María, ¿perdonas de todo corazón a tu asesino?”. Ella le respondió: “Sí, lo perdono por el amor de Jesús, y quiero que él también venga conmigo al paraíso. Quiero que esté a mi lado… Que Dios lo perdone, porque yo ya lo he perdonado”.
En la homilía para su canonización, el Papa Pío XII definió a María Goretti como “la pequeña y dulce mártir de la pureza” porque, a pesar de la amenaza de muerte, fue fiel al mandamiento de Dios.
En cuanto a San Pío X, Pío X fue un papa muy importante dentro de la Iglesia. Condenó fuertemente el modernismo para poder defender a los fieles de todas aquellas posibles concepciones erróneas sobre la iglesia y la clasificó como una herejía. Se enfocó en enseñar la importancia de la Eucaristía y demás sacramentos y logró abrir el comedor papal para personas con amigos y conocidos.
Fue declarado como beato el 3 de junio del año 1951 y fue canonizado el 3 de septiembre del año 1954 por Pío XII.
Y finalmente, el ocupante del último relicario de Chicxulub, San Gabriel de la Dolorosa, nació como Francesco Possenti en 1838, en Asís, Italia. Mientras asistió a la escuela jesuita de Spoleto, se entregó al placer y disfrutaba en especial del baile, así que le apodaron “el bailarín”. Sus amigos también le llamaban il damerino (el galán de las damas), por su popularidad entre las mujeres.
Dos veces se enfermó y otras tantas fue milagrosamente curado. En ambas ocasiones prometió a Dios que entraría en la vida religiosa y las dos veces se olvidó de ello, pero un día, durante una procesión, observó un estandarte con la imagen de la Virgen María Auxilio de los Cristianos. Sintió que le miraba y escuchó una voz: “Cumple tu promesa”.
Su vida religiosa duró poco, ya que murió de tuberculosis seis años más tarde, en 1862, con solo 24 años. Fue beatificado en 1908 y canonizado en 1920.
Es reconocido por su frase: “Nuestra perfección no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en hacer bien lo ordinario”.— Megamedia





