PROGRESO.— Un mal día de turismo de crucero vivieron ayer vendedores y prestadores de servicios en la playa del malecón, pues solo “un puñado” de turistas de barco llegó a esa zona.
Por si fuera poco, los escasos pasajeros presenciaron un bochornoso pleito.
Procedente de Cozumel, el crucero “Carnival Breeze” arribó ayer a las 7:45 a.m., con 4,169 pasajeros y 1,361 tripulantes, y zarpó a las 4 de la tarde a Galveston, Texas, informó la Asipona, que opera la terminal remota.
Solo en 100 metros
Unos meseros que atienden las palapas de los restaurantes, casi a la mitad del malecón, dijeron que los días de crucero no los benefician porque llegan poco turistas y se quedan en los primeros 100 metros de playa, mientras la zona donde ellos laboran está prácticamente vacía.
En efecto, ayer se observó que varios extranjeros del crucero hacían algunas compras, comían o disfrutaban del sol y el mar en el tramo del malecón (calle 19) que va de la calle 80 (donde está el Monumento a Juan Miguel Castro Martín) a la 78.
Mientras meseros y comerciantes se esforzaban en concretar algunas ventas, de repente se inició un bochornoso pleito, que los turistas de crucero presenciaron.
El gerente de un conocido restaurante cercano al monumento recriminó a unos vendedores ambulantes porque, dijo, caminaban ofreciendo productos en la playa muy cerca del negocio.
Hasta llamó al subdirector de Turismo, Cristóbal Uc Figueroa, quien llegó y pidió a los vendedores primero que le muestren sus permisos y luego que se retiren de ahí.
Eso ocasionó que otros ambulantes lleguen y apoyen a sus compañeros.
El bochornoso lío derivó incluso en que se solicitó la presencia de patrullas.
Al llegar policías, las dos partes se tranquilizaron y acordaron que representantes de los vendedores y la gerencia del restaurante se reunirían luego que se vaya el crucero para acordar los límites de la playa donde los ambulantes podrán ofrecer sus productos.
Los policías dijeron que estaban cerca porque momentos antes del alboroto en la playa se reportó un robo cometido en el restaurante de la Casa del Pastel.
Detienen a una mujer ambulante
Supuestamente una vendedora ambulante chiapaneca ingresó a ese negocio y sustrajo la cartera de un turista, quien lo notó y reportó. La acusada fue detenida.
Ya calmados los ánimos, Fredy Castillo, quien vende caracoles sonoros a los turistas, indicó que el supuesto robo en parte es responsabilidad de los supervisores de la Comuna.
Narró que a cualquiera que vean vendiendo solo le cobran la tarifa de 100 pesos para permitirle vender, sin saber que aquella persona pueda hacer algo que afecte a los visitantes.
Fredy Castillo y Manuel Salgado, quien vende lentes, dijeron que a veces les quieren echar la culpa de múltiples sucesos similares, sin ser ellos los responsables.
Indicaron que ellos se conocen de hace muchos años y saben quiénes son los que se dedican a trabajar.
Ayer, dijeron, sus ventas fueron muy bajas y otras se perdieron por la trifulca que se armó a la vista de los visitantes, porque eso los espanta y causa que no quieran comprar.— Abraham Ismael Raz Herrera





