Numerosas personas participaron ayer jueves en las misas del Día de los Fieles Difuntos a las puertas de los cementerios municipales de Hunucmá, Progreso, Chicxulub Puerto y Seyé.

Durante la jornada, muchas personas, solas o en grupo, llegaron a visitar a sus seres queridos difuntos.

En Hunucmá, el párroco Cristian Uicab Tzab celebró la misa a las 10 a.m. enfrente de la puerta principal del cementerio municipal ante numerosas familias.

En la homilía, el sacerdote dijo que la palabra cementerio viene de una palabra que significa “dormitorio” y que para nosotros los cristianos la muerte no tiene la última palabra porque los difuntos duermen con la esperanza de la resurrección.

Recordó que los católicos creen en la vida eterna, que la vida no se acaba sino se transforma porque termina la vida terrena y estamos llamados a la vida eterna.

Indicó que a todos nos ha tocado ver partir a un ser querido y experimentamos el dolor de esa pérdida, físicamente ya no lo vemos, pero tenemos la esperanza de la comunión espiritual con ellos a través de nuestras oraciones y plegarias.

Cuando se experimenta muy de cerca esta realidad de la muerte también nos debe tocar la conciencia de preguntarnos cómo estamos viviendo, recordar que la vida humana es efímera, transitoria, así que hay que prepararnos para ese momento que algún día vamos a experimentar”, expresó.

“San Francisco de Asís decía: ‘La muerte es una visita inesperada, pero segura’. Nos va a visitar, no sabemos cuándo, pero va a llegar. Que cuando llegue, estemos suficientemente preparados para esa visita”, subrayó.

Narró que cuando San Francisco estaba muy enfermo exclamó: “Bienvenida, hermana muerte de la cual ningún mortal puede escapar”, ya que la muerte es la puerta a la vida eterna.

“Es una realidad muy humana, pero en medio de las actividades y distracciones humanas perdemos de vista esta realidad: que somos efímeros, que somos de paso.

“Que no se nos olvide que cuando llegue ese día hay que tener el traje de fiesta y ese traje de fiesta es la caridad, que es lo que va a contar ante los ojos de Dios”, destacó.

“Nuestra obras de misericordia son nuestra vestimenta de fiesta. Por eso este día es de reflexión, de oración y pedir por nuestros hermanos que ya partieron porque llevan un proceso de purificación para su encuentro con Dios.

“Y pedir por las almas abandonadas, ya que nadie pide por ellas”, dijo.

Luego de la Eucaristía, el sacerdote entró al cementerio y bendijo las tumbas, acompañado de quienes llegaron con flores y veladores para sus difuntos. Algunas familias oraron ante la tumba de su ser querido.

El pórtico del cementerio, que fue terminado el 19 de octubre de 1923, cumplió un siglo en este año.

En Progreso, los párrocos Óscar Cetina Vega, de la ciudad, y Ricardo Sabido Fernández, de Chelem, y los diáconos permanentes Víctor Manuel Valle Aguilar y Melquiades Chan Díaz oficiaron a las 7 horas la misa a las puertas del camposanto municipal, en la calle 110 con 33 de la colonia Vicente Guerrero.

Unos mil 1,000 feligreses se concentraron en la puerta principal del cementerio, donde se leía “Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor”.

Como cada año y como signo de unidad nos reunimos en el cementerio general para celebrar a nuestros fieles difuntos, aquellos niños, jóvenes, hombres y mujeres que están esperando la gracia y la misericordia de Dios para entrar al cielo, expresó el padre Óscar, en su primera misa luego de dos semanas de descanso y de que retornó de su visita a El Vaticano.

“Nuestra oración intercede por ellos y favorece esa esperanza, pidamos pues a Dios que nos disponga el corazón para que celebremos con esperanza estos sagrados misterios”, agregó.

“La última palabra no la tiene la muerte, sino Jesús, que es la verdad, la vida eterna y la resurrección”, añadió el padre Óscar, quien indicó que en sus oraciones en El Vaticano estuvieron Progreso y sus habitantes.

También dijo que varios los acontecimientos reúnen a las familias, como los cumpleaños y las graduaciones, pero lo que más reúne es la muerte de un ser querido.

“Nos duele cuando se muere un ser querido, pero para quienes creemos en Dios, la muerte nunca tendrá la última palabra; si acaso, la penúltima. La última la dice el Señor Jesús, que dice: ‘Yo soy la resurrección y la vida’. Nuestro destino final en el proyecto amoroso de Dios, es la resurrección y la vida”.

A su vez el padre Ricardo señaló que la celebración de los fieles difuntos mira hacia la vida.

Indicó que la muerte, para nosotros los cristianos, nos abre el horizonte hacia la patria eterna.

“Para nosotros los cristianos la muerte no tendría que ser una desgracia; al contrario tendría que ser motivo de esperanza para poder disfrutar de las promesas de nuestro Señor y estar en la patria eterna”, dijo.

Luego de la misa, las familias entraron al camposanto a dejar flores, velas y veladoras y a rezar en las tumbas de sus difuntos.

Afuera del cementerio de Chicxulub Puerto, el párroco Ricardo Ruiz Sacramento celebró la misa a las 7 a.m. ante poco más de 100 fieles en una mañana fresca, nublada y con rachas de viento frío causadas el frente frío 8.

En la homilía, el padre dijo que la muerte es algo natural, no una “maldad de Dios” y que Él nos creó, no para este mundo, sino para estar con Él en la vida eterna, así que la muerte no es un trágico final para los creyentes.

“Como dice Pablo: ‘Si Cristo murió y resucitó, nosotros con Él moriremos y resucitaremos’”, agregó.

Luego mencionó otros pasajes bíblicos que hablan de la vida que nos espera luego de la muerte.

Luego invitó a los presentes a mantenerse en Comunión con Cristo para aspirar a tener vida eterna.

“Hoy escuchamos el pasaje del pan de vida eterna. Nos dice que ‘el que come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna’, más adelante dice que ‘quien no come mi carne y no bebe mi sangre no tendrá vida eterna’”, expresó.

Indicó que “si acaso, solo el 5% de los bautizados comulga durante la misa. Deberíamos todos buscar esta comunión”. Sin embargo, recordó que Dios es misericordioso y si, a nuestros esfuerzos no nos resultan suficiente para entrar a su reino, Él buscará la manera de completar lo que nos hace falta para llegar a su lado.

Por último recordó que la iglesia está conformada por tres bloques.

La Iglesia Reinante, conformada por los santos, canonizados o anónimos, quienes todo el tiempo oran e interceden por nosotros los vivos, quienes formamos la Iglesia Peregrina y debemos siempre orar y hacer acciones buenas pensando en nuestros fieles difuntos, quienes conforman la Iglesia Purgante, para ayudarlos a limpiar las manchas de pecado que no permiten aún que puedan llegar al reino de los cielos.

Antes de dar la bendición final, invitó a los fieles a recordar a sus familiares fallecidos, pero recordar los momentos buenos.

Asimismo indicó que colocar las fotos, limpiar sus tumbas y demás es parte de mantener viva la memoria de quienes nos han dejado e invitó a los presentes a seguir orando por los que ya no están.

Luego de la misa, con apoyo de los ministros de la Eucaristía, el padre Ricardo recorrió el cementerio y bendijo con agua en ramos de limonaria las tumbas, donde las familias esperaban su llegada mientras concluían con algunos trabajos de limpieza y ponían flores y veladoras.

Aunque el cielo ya amenazaba con soltar la lluvia, en muchos nichos se observó cómo las familias se preparaban para rezar y dar la bienvenida a sus difuntos.— María Inés Castilla Quintal / Megamedia/ Abraham Ismael Raz Herrera

De un vistazo

Visitan a sus difuntos

En Seyé, vecinos llegaron desde la mañana al cementerio municipal para arreglar las tumbas y osarios de sus difuntos y depositar veladoras y flores.

Rezos y charlas

Algunos visitantes pintaban los sepulcros mientras “platicaban” con sus difuntos.

Misa del Día de Fieles Difuntos

A las 5 de la tarde de ayer se ofició la misa en el camposanto para pedir por el descanso eterno de las ánimas.

Ventas de flores

En el mercado municipal se vendieron ramos de flores con precios de 50 a 500 pesos. Un comerciante indicó que el precio de un ramito subió bastante en esta temporada, de $30 que costaba ahora, en estos días de finados, se vende a $50.

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