PROGRESO.— Cuando una persona es testigo del varamiento de un mamífero marino, vivo o muerto, lo mejor es siempre llamar a las autoridades, expresa Raúl Díaz Gamboa, coordinador del Programa de Investigación y Conservación de Mamíferos Marinos de Yucatán (Picmmy), instaurado desde 2012 en la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
En Progreso se puede reportar a la Policía Ecológica o la Semarnat, indica.
Además, se debe evitar tocar al animal o tratar de devolverlo al mar, pues si está varado es por algo, afirma.
Quizá está lesionado, enfermo o ya no puede nadar, así que manipularlo podría ser peligroso para el animal y también para las personas, pues al ser mamíferos corremos el riesgo de que nos transmita alguna enfermedad o de que nosotros podamos contagiarlo, alerta.
¿Qué es el Picmmy?
Doctor en Ciencias Marinas, Díaz Gamboa informa que el Picmmy tiene tres acciones fundamentales:
- 1) Realizar investigación pertinente sobre los mamíferos marinos presentes en Yucatán y el Golfo de México.
- 2) Generar elementos que aporten a la conservación de estas especies como resultado de las investigaciones.
- 3) Formar nuevos profesionales que se desarrollen en este ámbito.
Como parte del proceso de investigación, el Picmmy atiende los varamientos de múltiples especies de mamíferos que recalan en las costas de Yucatán, a través de una red conformada por la Semarnat, Policía Ecológica, Protección Civil y otras dependencias, que llaman a los investigadores cuando ocurre un varamiento.
En la mayoría de los casos atendidos, los animales llegaron muertos a la playa, indica el entrevistado.
Asimismo, dice que hay un protocolo para atender a un mamífero marino que recala vivo y otro para el caso de que llegue muerto.
Los dos protocolos por un animal varado
Si está vivo, la primera dependencia en llegar trata de mantener al animal con vida hasta que lleguen los biólogos marinos.
Si está muerto, lo entierra en la misma playa donde lo halló. Luego, los investigadores llegarán para realizar la necropsia y determinar la causa del fallecimiento.
También se resguarda para evitar el robo del cuerpo completo o de partes de éste, pues al ser especies protegidas pueden ser muy valiosas, sobre todo si están vivos, destaca el doctor.
Actualmente, dice, el Picmmy cuenta con la participación de 40 personas, entre especialistas, estudiantes, personal de servicio social y otras que se turnan para atender los casos que surgen durante el año.
Van al sitio de varamiento en grupos de cinco personas, si al animal está sin vida.
Si el animal está vivo, lo atienden más personas.
En casos especiales, como la cría de ballena que recaló en Progreso en 2016, acude todo el personal disponible para participar en el estudio del varamiento, expresa el Dr. Díaz Gamboa.— Abraham Ismael Raz Herrera


