PROGRESO.— Con la llegada de 2024 llegan también las tradiciones y rituales de Año Nuevo, mismos que los progreseños aún practican.
De los más recordados por los porteños está el comer las 12 uvas a la medianoche, salir a recorrer la cuadra con una maleta y quizá el más famoso de todos, usar ropa de cierto color para que se cumpla algo en específico.
En plática con varias personas del puerto comentaron que están conscientes que estos rituales forman parte de una superstición, y que cuando llevan al cabo este tipo de actividades son más para amenizar sus reuniones de fin de año y por seguir tradiciones, que por el hecho de creer realmente en que tengan algún “poder”.
La joven Rosaura Segovia indicó que en su casa no pueden faltar las uvas en la noche del 31 de diciembre y que si bien recuerda que de niña trataba de pedir sus deseos, conforme los años pasaron se ha vuelto más una especie de competencia con sus hermanos para ver quién puede acabarse primero las uvas, dejando a un lado el sentido de los deseos.
De igual forma señaló que de todos los demás rituales sí ha escuchado acerca de ellos y ha visto a gente hacerlos, pero en su casa no los practican, en cambio recuerda que no podía faltar año con año la quema del año viejo, pero según indicó ha quedado en el olvido, puesto que poco a poco su familia ha entendido que el ruido de las “bombitas” resulta molesto para los animales.
El joven matrimonio que conforman Adela Novelo y Daniel Domínguez compartió que el día 31 lo pasarán en casa de los papás de Daniel, pues el 24 le correspondió a la familia de Adela.
Comentan que además de tener listo lo que cenarán esta noche, de igual manera consumirán sus respectivas uvas una vez que den las 12 de la noche y que ellos particularmente, aunque les da un poco de pena, tomarán las maletas y saldrán a la calle, como una forma de decir a sus familiares que en enero se irán de luna de miel, pues apenas se casaron este mes de diciembre.
Dado que el viaje ya está planeado, no toman dicha acción como un “deseo”, sino solo como una forma de convivir con la familia.
Respecto a la quema del viejo, desconocen aún si se hará este año, puesto que en casa de la joven suelen fabricarlo ellos mismos, pero cada año se complica un poco porque todo mundo trabaja por lo que queda poco tiempo para la fabricación del monigote.
Ángela Navarro indicó que en su casa solamente suelen acudir a misa y posteriormente van a casa a cenar, esperan que llegue la medianoche, brindan, se felicitan y se retiran a descansar, aunque la excepción son los más jóvenes, quienes acostumbran a salir a ver a sus amigos, pero fuera de ahí los festejos no son tan prolongados.
En el caso de los muñecos de año viejo, algunos entrevistados coincidieron en que actualmente no les ha resultado tan sencillo llevar al cabo esta tradición, debido a que en el puerto se hace complicado conseguir pirotecnia, por lo que quien tenga tiempo debe ir a Mérida a realizar sus respectivas compras o si no, deben estar al pendiente del Facebook para ver quién oferta y de preferencia que lleve a domicilio los artefactos explosivos.
Otras tantas personas, coincidieron en que es una práctica que debería ya erradicarse por completo, así como la quema en general de este tipo de productos porque consideran que solo causan perjuicios a terceros.
Cabe recordar que en el puerto de Progreso está prohibida la distribución de este tipo de productos y de igual forma en estas épocas se hace un llamado constante a la población para abstenerse de quemar fuegos artificiales para evitar las consecuencias que esto podría acarrear.— Abraham Ismael Raz Herrera
