TIZIMÍN.— Las lluvias que generó anteanoche la entrada del frente frío número 35 paralizaron las actividades en esta ciudad y las comunidades vecinas.

Aunque hubo una pausa durante la madrugada, la llovizna continuó ayer domingo en la mañana.

Las personas que salieron a comprar su desayuno o los insumos para el almuerzo de ayer tuvieron que utilizar paraguas o impermeables para protegerse de la lluvia que se prolongó hasta después del mediodía.

Los que sintieron los efectos negativos fueron los comerciantes que no pensaron que amanezca en esas condiciones. La mayoría tuvo pocos clientes.

En cambio, los taxistas registraron una mejoría en sus ingresos al incrementarse el uso de vehículos del transporte público.

Hasta las 10 de la mañana, las calles del centro de la ciudad estaban casi vacías por el lento despertar derivado de la entrada del frente frío.

En la tarde dejó de llover, lo que favoreció al comercio dedicado a la venta de productos de harina, principalmente de pan dulce y galletas, que suelen ser parte de la despensa en días lluviosos.

Esta vez el frente frío no causó estragos en los puertos del litoral, como hace algunas semanas, cuando incluso obligó a los lancheros a resguardar sus embarcaciones para evitar que resulten dañadas por el fuerte oleaje.

Por su parte, la Policía Municipal no recibió reportes de árboles caídos en la ciudad o en las carreteras de esta zona, donde el aguacero cayó alrededor de las ocho de la noche del sábado, como se pronosticó.— Isauro Chi Díaz

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