Unas embarcaciones en la orilla de la playa de Río Lagartos. Pocos se arriesgan a salir a capturar mero
Unas embarcaciones en la orilla de la playa de Río Lagartos. Pocos se arriesgan a salir a capturar mero

RÍO LAGARTOS.— Uno de los factores que actualmente paraliza la pesca en la costa es el fenómeno meteorológico conocido como “el cordonazo”, que ha generado que el gremio pesquero no salga a la mar.

A pesar que desde el 1 de abril se levantó la veda del mero, la producción de la especie ha sido escasa y los pocos que salieron la semana pasada a intentar capturar la escama regresaron desanimados.

Los pescadores de San Felipe y Río Lagartos que se arriesgaron a salir pese al clima, no recuperaron ni el combustible que invirtieron ni la carnada, por lo que se reactivarán en mayo.

Según los hombres de mar, es común en estas fechas se dé el fenómeno llamado “el cordonazo” y como desconocen en qué momento se pueda registrar, mejor no se arriesgan, pues ni el viento se los permite.

Los que hace unos días salieron solo se enfrentaron a una fuerte marejada con riesgo que su embarcación se voltee o se alejen mar adentro, pues son quienes después reportan como náufragos.

Manuel Massa Sánchez, conocido permisionario de Río Lagartos, explicó que, de acuerdo con las creencias, en estas fechas caen lluvias acompañadas de granizo y la temperatura del aire es mucho más caliente.

“Es una cosa inesperada que puede aparecer de la noche a la mañana y eso los pescadores ya lo saben, por eso no se arriesgan a salir”, indicó el permisionario.

Además, dijo, en cada puesta de la veda del mero es para que la especie desove, por lo tanto necesitan 45 días para que entren a la actividad normal y empiecen a alimentarse para volver a su peso, precisó.

De tal manera, al inicio de la temporada la pesca es más escasa porque para ir al área donde ya desovaron los meros tienen que alejarse a profundidades del mar de 50 a 100 kilómetros de la costa.

“Por esa razón hay que esperar que caigan las lluvias de mayo, todo el agua que cae de la lluvia se va al fondo y empieza a brotar yerba, eso ocasiona que comience a bajar el pescado paulatinamente, porque ya tiene comida la sardina que a la vez es la carnada del mero”, dijo.

Incluso, la mejor temporada que muchos esperan es en junio, aunque ahora estén en crisis, porque saben que luego se recuperan por la naturaleza.

En los puertos de la costa oriente, como en el caso de Río Lagartos, varias de las embarcaciones están varadas con sus palangres, ya instalados esperando que el clima mejore. Las congeladoras están cerradas y sin actividad, solo las cooperativas compran lo poco que traen los ribereños. Con las vacaciones que culminaron, los puertos se ven desolados y sin movimiento ni de turistas.— Wendy Ucán Chan

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