Tahdziú hijos

En Tahdziú muchos padres mandan a sus hijos a trabajar desde los 13, 14 o 15 años de edad, no apoyan que estudien para mejorar su calidad de vida, sino ven que rápido generen ingresos, expresa Luis Vera Castillo, maestro de la primaria Juana de Asbaje de ese municipio, escuela que tuvo cuatro alumnos en la Olimpiada de Matemáticas de Yucatán 2023-2024.

En entrevista con Diario de Yucatán, el maestro Luis comparte que el sueldo de docente con contratos temporales no alcanza para los gastos de una familia con hijos que cursan estudios universitarios y también comparte su perspectiva sobre la educación y el trabajo de las nuevas generaciones de Tahdziú.

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Tahdziú tiene 5,699 habitantes y es el municipio de Yucatán que tiene el mayor porcentaje de población en pobreza: 98.1%, o sea, 5,591 vecinos son pobres, según el Informe de Pobreza de 2022, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Nacido en Tahdziú, el maestro Luis se tituló en 2015 como Licenciado en Educación Primaria para el Medio Indígena por la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) en Peto.

De enlace itinerante a docente de contrato

¿Cuál fue su primer trabajo?

Primero trabajé en el Programa de Inclusión  y Equidad Educativa (PIEE), de 2016 a 2020, con contratos de enlace administrativo itinerante en las escuelas multigrados, donde el  director es a la vez el maestro, responde el entrevistado.

A los enlaces itinerantes nos contrataron para que el docente no descuide a su grupo por hacer la labor administrativa.

Nos capacitaban y a cada uno nos  asignaban tres o cuatro escuelas.

Nosotras las visitábamos y apoyábamos a los directores en las gestiones, a subir toda la documentación en la plataforma del PIEE, como las bajas y altas de inscripción, a hacer traslados, toda la parte administrativa.

Era un programa estatal piloto y se cerró, según nos informaron, por falta de recursos. La directora gestionaba y juntaba el dinero; con esta bolsa de recursos solventaba los gastos.

Cuando nos despidieron,  quedaron como 20 o 30 compañeros nomás, pero ya no como enlaces itinerantes, sino como asesores.

A partir del ciclo 2020-2021 adquirí contratos de maestro de grupo.

Los contratos que nos asignan son temporales; según las evaluaciones de admisión, te dan un número en la lista de prelación y cuando te llega tu turno si hay una vacante donde quieres la puedes elegir, pero si te la ganan antes, pues aceptas donde haya, explicó.

¿En dónde dio clases primero?

Mi primer contrato fue en Tixméhuac; cuando me tocó elegir ya se habían gastado los contratos de primaria y en ese tiempo había mucha demanda de maestros para preescolar indígena, me ofrecieron un espacio, acepté y trabajé un año con niños de preescolar de Tixméhuac, recuerda el maestro.

En el curso 2021-2022 tuve tres contratos cortos en primarias indígenas. De septiembre a febrero en Kinil, Tekax, cubrí la licencia de una maestra que se accidentó; del 19 de marzo al 19 de abril cubrí la licencia de un maestro en comisión en Nenelá, comisaría de Cantamayec, y de después de las vacaciones de Semana Santa hasta finalizar el curso, en Chacsinkín cubrí la licencia de maternidad de una profesora.

Ahora, en Tahdziú,  estoy todo el curso, desde el 28 de agosto de 2023 y hasta el 9 de julio de 2024, contrasta.

Ya presentamos la evaluación de admisión para el próximo reparto de contratos, expresa.

Tixméhuac, Kinil (Tekax), Nenelá (Cantamayec) y Chacsinkín son también localidades del sur de Yucatán, ubicados a 33.8, 50.3, 22.9 y 21.9 km, respectivamente, de Tahdziú.

Un maestro: en Tahdziú no todos apoyan que sus hijos estudien

Tahdziú  hijos
El maestro Luis Vera Castillo y los niños de la primaria de Tahdziú en la final de la Olimpiada de Matemáticas en Mérida: Foto: Flor Estrella Santana

Preguntado sobre su experiencia como maestro de un alumno que clasificó a la etapa estatal de la Olimpiada de Matemáticas, expresa que “yo pienso que hay que animar a todos los niños a estudiar”.

He visto que algunos niños no le echan ganas al estudio; no sabemos cuál es realmente la razón, pero a veces es por  falta de apoyo de los padres, expresa.

En mi caso, me he esforzado para platicar con los papás cuando hay oportunidad para animarlos a apoyar a sus hijos en sus estudios.

Como maestro, estoy al 100% en el trabajo con los niños y hay que seguir actualizándonos cada día y no dejar pasar las oportunidades que nos ayudan a prepararnos para ser un mejor docente.

Es duro sufragar estudios superiores con sueldo de maestro de contrato

Gracias a Dios no me ha ido mal en las evaluaciones de admisión. No me ha tocado plaza, tengo contrato y mi ilusión es que me toque una plaza, que bastante nos hace falta (en la familia).

Nosotros tenemos muchas  necesidades, tengo tres hijos y mi quincena de maestro de contrato no me alcanza.

Yo hago otros trabajos para generar un poco de recursos para ayudar a mis hijos, y bastante ayuda me dan con los becas de ellos, pero cuando tarda en llegar su beca, pues yo tengo que conseguir dinero para darles para sus gastos.

Ahora, gracias a Dios, uno de mis hijos ya es contador, mi otro hijo en diciembre se titulará de chef y solo me queda uno que está en secundaria apenas, indica, en alusión a que le falta sufragar los gastos universitarios de su hijo menor.

Sí lo he visto duro, admite, porque son bastantes los gastos y con lo que nos pagan (como maestro de contrato) no alcanza.

Yo tengo un sueldo base, los de contrato no cobramos igual que los maestros que tienen plaza, y apenas nos alcanza para sostener a la familia, subraya.

Hay mucha gente que piensa que ganamos superbien, pero no es así, enfatiza.

Por lo menos este año no tengo gastos para ir a dar clases a otra localidad, reconoce.

Aboga en Tahdziú por dar a los hijos la oportunidad de estudiar

En su labor docente, destaca, “yo siempre he animado a los padres de familia a que les den la oportunidad a sus hijos para estudien”.

Aquí en la comunidad (por Tahdziú), indica, hay muchos padres que no le dan mucha importancia a la educación de sus hijos.

Estos padres a veces dicen: “Aunque sea solo la secundaria que termine”. Ellos no ven la educación como una oportunidad para que sus hijos mejoren su calidad de vida.

Lo que ellos ven es que sus hijos obtengan recursos, que trabajen, que ingresen rápido al mundo laboral, considera.

¿En qué trabaja la gente de Tahdziú?

Una parte de la gente trabaja en el campo y la otra en obras de construcción, responde.

Yo he visto acá que los muchachos de 13, 14, 15 años, dejan la escuela y se van a trabajar con sus papás en una construcción.

Esto es parte de los problemas que observo que hay acá en el municipio. A mí me ha tocado platicar con los papás orientándolos.

Les digo que deben apoyar a sus hijos para que estudien porque solo así pueden mejorar la calidad de vida de sus hijos y la familia.

También que ahora en cualquier trabajo, mínimo, te piden bachillerato; antes te pedían secundaria, recuerda.

Muchos al final apoyan a sus hijos para que sigan estudiando, pero otros de plano no.

Aquí, en Tahdziú, hay un Telebachillerato, donde las clases son en la tarde, indica.

Según el Censo de 2020, el grado promedio de escolaridad de la población de Tahdziú es de 6.56 años, o sea, primer grado de secundaria inconcluso.

Para los hombres son 6.89 de años, casi terminan el primer año de secundaria, y para las mujeres son 6.22, apenas lo empiezan.

Además de maestros, ¿qué otros profesionistas hay en Tahdziú?

Acá hay pocos, somos unas 20 personas, cuando mucho. Hay un doctor, ingenieros y enfermeras recién graduadas, contesta.

Y apenas hay dos contadores, mi hijo y una muchacha, quienes egresaron de la Universidad Tecnológica Regional del Sur (UTR), ubicada en Tekax. Allá rentaron vivienda y compraron comida, fueron gastos adicionales para estudiar ahí.

A la muchacha su mamá la apoyó para que termine su carrera para salir adelante, destaca el maestro Luis.

Sí hay jóvenes de Tahdziú que empiezan una carrera, pero pocos logran terminar sus estudios y titularse, enfatiza el maestro Luis.

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Flor de Lourdes Estrella Santana es Licenciada en Educación por la Uady. Ingresó a Grupo Megamedia en el año 2000. Ha sido reportera, redactora y editora. Escribe contenidos generales, especialmente sobre equidad de género, gobierno, educación y salud.