COLONIA YUCATÁN, Tizimín.— En la recién concluida feria patronal llegaron cientos de familias que vivieron en Colonia Yucatán, atraídas por el rescate del boliche en lo que fue en los años 50’s la primera plaza comercial en el sureste mexicano.
Elsy Basulto Soberanis, propietaria de este centro de entretenimiento, informó que no lo pudo inaugurar en estas fechas porque le faltan algunos implementos.
“Estoy muy contenta porque pude saludar a mucha gente que vivió acá y que ahora radica en otras ciudades. Llegaron a ver cómo esta quedando este centro de entretenimiento y no les pude negar recordar sus tiempos de lanzamientos en la pista”, dijo.
Agregó que aún no se ha fijado fecha para que se inaugure, porque faltan las pantallas digitales en las que se mostrará el puntaje que acumule cada jugador, de igual manera los muebles para la sala de los jugadores, además de la restauración de la fachada tratando de que sea lo mas similar a cuando fue inaugurado en el año de 1950, administrado por su padre, don Luis Basulto y su madre doña Herlinda Soberanis.
Con más de un millón de pesos en inversión, sus hijos desean que este proyecto no sea meramente comercial, sino que se conserve algo que enalteció a Colonia Yucatán al ser la primera plaza comercial, pues contaba con una farmacia, una peluquería, una dulcería y juguetería, el área de billar, el boliche y el primer cinema de esa época.
Ahora lo que estará en función es el restaurante, la nevería con productos de las recetas que Elsy aprendió de su señor padre, y desde luego los boliches y el billar. En cuanto a los costos para un partido de juego de boliches, aun no está definido, pero calcula que oscilará entre los 250 a 300 pesos la hora.
Para este deporte también se requiere de un calzado especial, el que se proporciona con carácter devolutivo a los jugadores en el mismo sitio y está incluido en el costo de la hora.
Elsy Basulto señala que es necesario para no dañar la duela de la pista.
Para este importante rescate, buscando conservar la originalidad del edificio y de la antigua pista, fue vital el trabajo del experimentado albañil y carpintero, don Wilberth Castro Febles, oriundo de la comisaría tizimileña de San Pedro Juárez, quien se encargó desde la colocación de las láminas de zinc que sustituyeron a las de cartón, hasta el pulido y colocación de los pisos.
Don Wilberth también participó con los técnicos que llegaron para colocar la pista, con sus conocimientos pudieron lograr el armado de todo lo que es la pista y el sistema para un efectivo funcionamiento.
Como se recordará, este equipo fue adquirido en los Estados Unidos y en Tijuana lo abordaron en un tráiler que atravesó todo el territorio mexicano para llegar a su destino, donde será el centro de diversión de las familias, no solo de esta región, sino de otros estados que llegarán a conocerlo y poner en práctica sus conocimientos en las chuzas.— ISAURO CHI DÍAZ
DiariodeYucatan
