Bazar de artesanos ubicado en calle 23 entre 76 y 78 de Progreso, con puestos de concreto prefabricado
Bazar de artesanos ubicado en calle 23 entre 76 y 78 de Progreso, con puestos de concreto prefabricado

PROGRESO.— Vecinos de la calle 23 entre 76 y 78 del puerto tienen emociones encontradas ante la próxima apertura del bazar de artesanos, que se instalará enfrente de sus casas.

Y es que ese tramo, que se prolongaba hasta el “Pasaje de los enamorados”, prácticamente será peatonal, ya que los puestos serán fijos al estar elaborados de concreto prefabricado.

“Para qué negarlo, está quedando bonito, pero de allí a que digamos que nos beneficie, pues no tanto”, dice Teresa Casanova Cuevas, quien tiene 52 años de vivir en esa zona.

“Me da una tristeza ver que ya no tengo mi calle y que ya no vamos a volver tener; pero es otra vista y sí, fuera de todo, se ve bien”, señala.

Además de los puestos, instalados a mitad de la artería, también se colocaron toldos a los cuales se les dotó de luz. Asimismo, la iluminación sorprendió a los vecinos, porque “se supone que esos artesanos solo venden de día”.

Como informamos, los 100 artesanos que estarán en ese lugar son los que normalmente se ponen en el local de taxistas, a una cuadra del malecón internacional y solo cuando llegaban cruceros.

Debido a que se vendió ese local a un supermercado, se tuvo que buscar otro sitio para reubicarlos.

La mejor opción fue ese tramo de la calle 23, donde la mayoría de los predios son viviendas familiares.

Las obras comenzaron hace tres meses aproximadamente, que causaron afectaciones respiratorias a los vecinos y algunos incluso han acudido al psicólogo.

La vecina asegura que no les informaron que en ese tramo de la calle 23 iban a construir el mercado.

“El Ayuntamiento nos invitó a una convivencia vecinal. Nadie fue, solo yo, mi esposo y el de aquí enfrente. Nos mostraron un croquis y nos dijeron que iban a nuestras fachadas y ventanas”.

La señora Teresa Casanova recuerda con humor que personal del Ayuntamiento visitó a los vecinos en sus domicilios.

“Yo estaba aquí trajinando cuando hablaron y me pidieron que firme el papel que por lo de la junta vecinal, así que firmé sin saber qué era”, ríe.

Días después llegó personal a romper la calle y las banquetas para iniciar las obras, las cuales deberán concluir en los próximos días.

La entrevistada dice que cuando la obra esté hecha no queda nada más que aprovecharla y que se utilice todos los días y no solo cuando lleguen cruceros, pues pese a todo, le da vista a la calle.— IVÁN CANUL EK

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán