PROGRESO.— Vecinos de la calle 41 entre 104 y 106 del puerto denunciaron un caso de maltrato animal, pues ignoran quién abandonó a una perra y a sus cachorros, justo frente al predio de la señora Rosaura Lizama Rosado.

Molesta por el hecho, la propietaria de la vivienda dijo que hace dos semanas se encontró una caja y al abrirla se percató de la presencia de siete perritos, que estaban sofocados por el calor.

A un lado del hallazgo había también una bolsa con un kilo de croquetas.

De inmediato, con la ayuda de su nieto, se dieron a la tarea de reanimarlos echándoles agua y dándoles de beber el vital líquido.

Una vez que lograron estabilizarlos, habilitaron un pequeño espacio fuera de la casa, ya que la familia por tener mascotas propias no los puede meter.

Desde entonces y hasta la fecha, Rosaura Lizama Rosado y su nuera pusieron en adopción a los perros, de los cuales tres ya tienen nuevo dueño.

Todo ocurría con relativa tranquilidad, pero la situación empeoró a raíz de que personas “sin escrúpulos” han atentado contra los animalitos.

En una noche, la entrevistada escuchó que alguien golpeaba a la mamá, mientras que motociclistas que circulan por la vialidad les arroja piedras, debido a que no les gusta que la “Flaca” o “Canela” les ladre cuando pasan por ahí.

La cosa se complicó aun más cuando “en un acto de cobardía”, alguien trató de prenderles fuego, poniendo en riesgo su integridad, así como el patrimonio de la familia.

En esa ocasión, según narró la señora, la única persona que estaba en la vivienda era su nuera, quien descansaba.

Aproximadamente a las 11 de la mañana y alarmada por sentir olor a humo, se dio cuenta que la humareda provenía detrás de la barda que colinda con la cocina hecha de madera, en donde colocaron tablas que los vecinos proporcionaron para que los animales se refugiaran del sol y la lluvia, las cuales ya ardían.

La nuera apagó el incendio y logró salvar a los caninos de morir calcinados, que estaban acurrucados durmiendo. A decir de Rosaura Lizama Rosado, la persona que prendió el fuego tenía la mala intención de matar a los cachorros.

De hecho, la barda en donde dormían los perros está cerca de un tanque de gas, por lo que pudo ocurrir una desgracia.

De igual manera, manifestó que acudió a la Policía Ecológica, aunque le dijeron que no pueden hacer nada al respecto, dado que tendrían que sorprender en flagrancia a la persona que maltrata a los peludos para actuar.

Por otro lado, en la dirección de Ecología le explicaron que no pueden recibirlos a causa de que resguardan a algunos animales enfermos de parvovirus, así que llevarlos representa un riesgo mortal de contagio.

Dado lo anterior, la mujer recalcó que ya no sabe a dónde acudir.

Solicita ayuda

Por ello, a través del Diario solicita el apoyo de la sociedad por si alguien quiere adoptar a un cachorro o a la madre, que es cariñosa y dócil, o que alguna asociación animalista la ayude.

Cabe destacar que varios vecinos de la zona han ofrecido su apoyo para cuidar de los perritos.

Entre todos les dan alimento y agua. Sin embargo, por distintos motivos, nadie puede hacerse cargo de ellos en su totalidad.— Abraham Ismael Raz Herrera