• Arriba, familia conversa y disfruta de alimentos y bebidas en una palapa. Abajo, personas caminan a lo largo del malecón en su visita

PROGRESO.— Ayer en el último domingo de octubre, gran parte del día estuvo nublado, lo que ocasionó que pocas personas arribaran al puerto, que sin duda ha atravesado un mes bastante complicado en cuanto a turismo, pues tanto nacionales, locales y extranjeros brillan por su ausencia.

De acuerdo con lo indicado por Protección Civil de Yucatán, el cielo nubado se debió al ingreso del aire marítimo, por lo que se esperaban que en el transcurso de la tarde hubiera lluvias.

En el malecón apenas llegaron cerca de 1,000 paseantes al mediodía, hora en la que comúnmente se registra el mayor arribo de visitantes, pero ayer fue lo contrario.

Por consiguiente, una vez más la economía de los trabajadores de la zona tuvo afectaciones, ya que esperaban que hubiera más movimiento por ser el último domingo del mes, previo a las celebraciones del día de muertos.

“Pues a ver cómo estará la otra semana. El domingo cae en 3 (de noviembre), pero hay gente que sigue haciendo sus festejos en sus casas, ponen sus altares y ya no salen a dar la vuelta. Como es época familiar, prefieren no salir. Además, no sabemos cómo va a estar el clima, ya ves que hoy (por ayer) está nublado, también por eso no vienen los visitantes y si hay mal tiempo, estará difícil la cosa”, comentó David. H.C., trabajador del malecón.

Asimismo, indicó que luego del anuncio de la cartelera de la feria de Xmatkuil, es probable que el siguiente mes Progreso reciba menos gente.

“Ahí viene la feria, eso cada año nos deja mal parados, muchos prefieren ir para allá porque hay más atractivos para ver ¿Me entiendes? Está complicado porque ahí la gente baila y toma, y hay corridas y juegos. Aquí también vienen a tomar y a comer, pero solo ven la playa y si no está bueno el tiempo no se les antoja meterse a bañar, así que mejor ya no vienen, y con los grupos que anunciaron que vienen la verdad hasta a mí me da ganas de no venir a trabajar”, expresó.

Debido a la escasez de personas, la mayoría de las carreteras de la ciudad, así como las vías que conducen a otras partes de la ciudad y a las comisarías costeras, permanecieron vacías, sin tráfico vehicular.

La seguridad se mantuvo tranquila porque la vigilancia se limitó por tierra con la presencia de algunas patrullas municipales y estatales que recorrían las calles.— Abraham Ismael Raz Herrera

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