PROGRESO.— Dos compañeros se accidentaron el miércoles debajo del viaducto elevado porque a José Ch. M., quien murió el 2 de octubre al caer desde lo alto de esa obra en construcción, no le rezaron, afirman trabajadores entrevistados en el lugar del trágico accidente de esta semana, que cobró la vida de un trabajador más y dejó, hasta ahora, a uno más grave en un hospital
Según los trabajadores, los hechos se dieron en estas fechas porque no le rezaron a José Ch. para llevarse su alma y por eso se quedó y ya se accidentaron los dos trabajadores el pasado 30 de octubre.
Las gruesas cabillas de más de una pulgada yacen amontonadas debajo del viaducto elevado, las manchas de sangre aún están visibles de las graves y mortales heridas que sufrieron los dos obreros, originarios de Santa Elena y Hunucmá, según comentaron los trabajadores.
Otros dos muertos en el viaducto elevado
Los entrevistados se manifestaron tristes y consternados por el accidente de sus compañeros, uno murió en el lugar del accidente y el otro permanece hospitalizado, según los últimos reportes.
A unos 100 metros donde ocurrió el fatal accidente vespertino, está un nicho de madera que muestra el lugar donde el 2 de octubre pasado, desde la parte más alta del viaducto, unos 22 metros, cayó José Ch. M., de 46 años de edad, vecino de la colonia Fidel Velázquez, de Mérida.
“Solo construyeron un nicho, colocaron una cruz de madera, algunas flores y veladoras, pero no le rezaron al difunto José Ch. M., no hubo misa por el descanso de su alma que se quedó en el lugar del accidente”, comentan los trabajadores que refuerzan sus creencias en estos días de los finados.
Coincidencias entre dos accidentes mortales
Tal vez es coincidencia, comentan los entrevistados, pero los dos accidentes mortales fueron en miércoles: el 2 y 30 de octubre; ocurrieron en el tramo situado en la calle 82 entre 39 (89) y 41 (91), a la salida de la ciudad, donde no hubo labores, pues el caso del accidente aún está en investigación.
El mencionado tramo amaneció anteayer jueves desolado, a las 7 de la mañana varias personas, entre compañeros y familiares de los trabajadores accidentados, rezaron y oraron por el descanso de los fallecidos, comentaron los obreros.
También el jueves quedó claro cómo ocurrió el accidente, que de acuerdo con los testigos entrevistados por el Diario, no se derrumbó ningún “volado” del viaducto y cayó sobre los obreros.
Los hechos, aclararon, ocurrieron a las 3:45 de la tarde, los dos obreros identificados como José C.K, de 45 años, vecino de Santa Elena y Marcos C., de 28 años de edad, oriundo de Hunucmá, se encontraban laborando en el interior de una estructura formada por cabillas de una pulgada y de polines.
El trabajo se realizaba en tierra
Los dos obreros se encargaban del armado de la estructura que serviría de base para una columna, la cual sería colocada en el agujero que iba a ser perforado.
La estructura estaba en proceso de armado y por su tamaño la tenían colocada de manera horizontal, de modo que los polines sostenían las cabillas.
“Parecía un túnel, en su interior estaban José y Marcos, cuando de pronto colapsó la estructura, cedieron los polines y las cabillas sepultaron a ambos”, relataron los testigos.
Cientos de kilos de fierro golpearon a trabajadores en el viaducto
“Fueron cientos de kilos de fierro los que golpearon a los trabajadores, separados unos metros cada uno del otro, cuando reaccionamos corrimos para rescatarlos, pero el peso de las cabillas lo hacían muy difícil, los policías estatales que estaban cerca pidieron apoyo de paramédicos y más elementos para el rescate”.
Cuando sacaron a José, ya había fallecido, su cuerpo parecía un muñeco, estaba fracturado y ensangrentado por las heridas, mientras que Marcos, aún con vida, con la ayuda de fierros y otros objetos lo sacaron y de inmediato lo llevaron a una clínica de Mérida, concluyeron.— MEGAMEDIA
