VALLADOLID.— Locatarios y comensales del Bazar Municipal manifestaron su molestia debido a los malos olores que se despiden de la planta de tratamiento de aguas residuales que se construyó en la pasada administración, pero que ahora ya no funciona.
Aunque no ha sido confirmada por las autoridades, cada vez cobra mayor fuerza una versión en cuanto a que la molesta obra sería demolida y se buscaría dar una solución a los contratiempos que actualmente genera.
El Bazar Municipal es un sitio icónico de la ciudad, debido a la gastronomía que se ofrece en el lugar; incluso es un punto en donde los turistas acuden a comer, ya que los precios son mucho más bajos que en los restaurantes que están ubicados en los alrededores del centro de la ciudad.
En la pasada administración, el entonces alcalde Alfredo Fernández Arceo, con un gasto de poco más de $2 millones, construyó la planta de tratamiento de aguas residuales y en ese entonces aseguró que era un proyecto factible y que exigiría a los desarrolladores inmobiliarios que, cuando creen sus proyectos, tendrían que contar con sus plantas de tratamiento de aguas negras; de lo contrario, no se les daría el permiso correspondiente de construcción.
Cuando se construyó la planta, una maquinaria pesada hacía mucho ruido por las noches, lo que derivó en la queja de un empresario hotelero, cuyos huéspedes se dijeron molestos por el exceso de ruido.
La planta de tratamiento de aguas negras, a los dos meses de haber terminado, ya no funcionó, de modo que todas las noches acude un carro tanque a recoger las aguas residuales, causando un olor insoportable, de lo que numerosos locatarios, quienes pidieron el anonimato por temor, se quejan y expresan su malestar ante esta situación que, a su parecer, contribuye a generar una mala imagen de la ciudad.
Una turista de Veracruz, quien se identificó como Brenda Escobar, manifestó que es insoportable comer en el Bazar, pues los malos olores ya no se aguantan, y está dando mala imagen al lugar.
La fosa de la planta está tapada con un material transparente y en el enrejado que lo rodea se han dejado las mangueras con las que extraen las aguas negras, de modo que los malos olores se intensifican.
A unos tres metros de la fosa hay mesas donde los comensales ingieren sus alimentos. Los locatarios dicen que es insoportable.
Destruirán la obra
Trascendió que las autoridades actuales se encargarán de destruir esa obra para encontrar una mejor solución al problema, lo que significará que toda la inversión que se hizo se tirará a la basura.
En diciembre de 2022, el entonces alcalde de Valladolid, Alfredo Fernández Arceo, respondió con diversos calificativos a empresarios locales que solicitaron reprogramar las obras de mantenimiento del Bazar Municipal, las cuales se realizaban en horario nocturno y afectaban el descanso de turistas y residentes debido al ruido excesivo.
Los empresarios expresaron su apoyo a las mejoras, pero pidieron que se considerara un horario diferente para minimizar las molestias.
En respuesta, Fernández Arceo calificó a los empresarios con términos como “berrinchudos, caprichosos, títeres e hipócritas”, generando tensión entre el sector empresarial y la administración municipal.
Posteriormente, en enero de 2023, el Consejo Empresarial de Valladolid exigió una disculpa pública del alcalde por las descalificaciones emitidas, señalando que sus comentarios eran ofensivos y preocupantes para el sector empresarial, que contribuye significativamente al desarrollo económico de la ciudad. La disculpa nunca llegó.
El Consejo hizo un llamado al diálogo respetuoso y a la colaboración entre las autoridades y los empresarios para el beneficio de la comunidad.
